Buenos Aires. El gobierno de Argentina controlará a partir de la próxima semana si molinos y exportadores pagan el precio estipulado para el trigo en la plaza doméstica, tras un historial de quejas de productores que derivará en una huelga comercial el lunes, reportó la prensa local.

Los agricultores de Argentina, enfrentados al gobierno de Cristina Fernández desde hace años, cuestionan la política para el sector y afirman que los chacareros reciben por el trigo un valor inferior al fijado oficialmente con arreglo a los precios internacionales.

"A partir de la semana que viene, vamos a hacer controles sobre la operación de granos para ver cuáles son los valores que se pagan", dijo el subsecretario del Ministerio de Agricultura, Oscar Solís, al diario La Nación.

La medida se aplicará primero para los molinos locales, que en caso de registrar irregularidades serán castigados con la suspensión temporaria de subsidios oficiales, de acuerdo con el diario.

Respecto a las firmas exportadoras, el funcionario dijo que si el gobierno confirma que pagaron a los productores trigueros un precio menor que el estipulado, podría "aconsejar que se devuelva la diferencia".

"También podrían ser otros tipos de sanciones", añadió Solís, según La Nación.

El miércoles, productores de Argentina -uno de los principales exportadores mundiales de alimentos- anunciaron que realizarán un cese de comercialización de granos por una semana, en protesta ante la intervención oficial en el mercado del trigo.

El gobierno aplica restricciones a las exportaciones de trigo, con el argumento de garantizar el abastecimiento doméstico y controlar la inflación, lo que según los agricultores los obliga a vender incluso a un precio inferior al que establecen las autoridades para el mercado local.