Rosario. Mientras que la escalada de los precios globales de los alimentos genera preocupación en organismos internacionales y hasta revueltas en algunos países, también está dando un fuerte impulso a la región y a toda la economía de Argentina, un líder mundial en la producción agroindustrial.

Gracias a la bonanza agrícola liderada por la soja, Rosario está cambiando su cara por el florecimiento de edificios y barrios nuevos.

El consumo minorista y de productos de lujo también experimenta un fuerte crecimiento en la zona, uno de los mayores polos agroindustriales del mundo, situada 300 kilómetros al norte de Buenos Aires.

Un informe de la consultora Abeceb señala que, gracias al alza de los precios globales, el valor de la cosecha de granos de Argentina -que es mayormente embarcada en Rosario- creció un 43% en el ciclo 2010/11 respecto de la campaña anterior, para alcanzar US$34.500 millones.

"El sector agrícola tiene un efecto derrame muy importante en la región. Los que compran propiedades pueden ser desde un productor rural hasta alguien que está en el negocio de la maquinaria agrícola u otro comercio relacionado", dijo Federico Ortega, gerente de la firma de bienes raíces Rosental.

En medio de los ingresos generados por el agro, vastas zonas de Rosario se están transformando con la edificación de torres de más de 40 pisos de altura y modernos complejos habitacionales como los del renovado barrio de Puerto Norte.

"Hoy hay un veranito (un buen momento). En la medida en que la soja esté alta hay voluntad de invertir en propiedades. No se sabe cuál es el techo", dijo Ortega, que añadió que los valores de los inmuebles de categoría pasaron de US$1.000 por metro cuadrado en el 2006 a entre 2.000 y 3.000 dólares en la actualidad.

En pleno apogeo de la construcción, los modernos edificios contrastan con los asentamientos precarios que rodean a la ciudad, símbolo de una pobreza estructural que, al igual que en el resto de Argentina, no pudo ser eliminada pese al buen momento del agro.

Autos de lujo. "El auto del que más demanda hay es el Mercedes Benz clase C. Ese vehículo se está vendiendo mucho. Es una muestra del aumento del consumo premium (de lujo) que hay en Rosario por la mejora del campo", señaló Juan Carlos Rosetti, empresario dedicado a la venta de autos de alta gama.

La Fundación Libertad destaca que en febrero las ventas locales de automóviles crecieron un 53% interanual, muy por encima de la subida promedio del 33% registrada en todo el país, mientras que la venta de maquinaria agrícola creció más del doble en el 2010 en la provincia de Santa Fe, donde está situada Rosario.

"La Toyota Hilux y el (Toyota) Corolla son los modelos más requeridos por el productor agropecuario. Es más, es tanta la demanda que hay en la actualidad que en Hilux tenemos entre dos y cuatro meses de ventas anticipadas", dijo Jorge Giorgi, presidente de la firma Giorgi Automotores.

Argentina es el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja y el segundo de maíz, granos que atraviesan un período de altos precios en los mercados mundiales. Además, es uno de los principales proveedores de trigo, girasol y carne vacuna.

Algunos suben, muchos bajan. Pero a la vez que Rosario vive un auge, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió sobre el riesgo de una crisis alimentaria a raíz de los altos valores de los granos y la caída de las reservas globales.

Los elevados valores generaron malestar en Africa y Oriente Medio e incluso rebeliones que culminaron con el derrocamiento de los líderes de Túnez y Egipto, y en Asia podrían recortar hasta un 1,5% el crecimiento de los países importadores, según el Banco Asiático de Desarrollo.

La FAO destacó que los valores de los alimentos subieron levemente en abril, después de que el índice de precios alimentarios del organismo llegara a un récord en febrero último.

En el mercado de Chicago, la soja para julio se negoció el viernes a casi US$507 por tonelada, mientras que el contrato del maíz para el mismo mes se cotizó a US$298 la tonelada, manteniendo el buen panorama para los productores argentinos.