Buenos Aires. Argentina duplicará su capacidad de importación de gas natural licuado con una nueva terminal en 2011, a medida que cae la producción doméstica de gas y crece la demanda, bajo un acuerdo anunciado este lunes entre Excelerate Energy y la estatal argentina Enarsa.

Excelerate, con sede en Estados Unidos y participada en un 50% por la empresa alemana de servicios públicos RWE, ha firmado un acuerdo preliminar con un consorcio formado por Enarsa e YPF para construir la segunda terminal de GNL de Argentina.

Esta terminal estará localizada en Escobar, a 48 kilómetros al norte de la Ciudad de Buenos Aires. Se prevé que la terminal, conocida como Escobar LNG, estará operativa en mayo del 2011 y tendrá la capacidad para enviar hasta 500 millones de pies cúbicos por día a la red argentina.

Escobar LNG seguirá a la terminal Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires y de 400 millones de pies cúbicos, que Excelerate puso en línea en 2008 y recibe GNL durante el invierno, cuando alcanza su máximo la demanda de gas.

Complejo escenario. Argentina depende cada vez más de la energía importada como resultado de una reducción de las reservas de petróleo y gas natural, que bajaron 9% y 39%, respectivamente, entre el 2001 y el 2008.

La demanda ha subido fuertemente desde 2003, cuando el país se recuperó de una profunda crisis económica.

Durante un período de frío en el invierno de este año, el Gobierno argentino redujo el suministro de gas natural a la industria a fin de atender el suministro de calefacción para los hogares, en momentos en que la demanda general de energía alcanzaba su récord.

Enarsa tiene previsto importar al menos 14 embarques de GNL este año a través de la terminal de Bahía Blanca, un alza desde siete cargamentos en el 2009. En parte, los cargamentos fueron provistos por Repsol YPF, dijeron Repsol y Excelerate.

Escobar LNG será similar a la terminal existente en Bahía Blanca. Tendrá una embarcación de diseño especial en la terminal, que regasificará GNL desde un buque tanque y enviará el gas directamente a la red por medio de un ducto.

El diseño, el permiso y la construcción de la terminal de Bahía Blanca llevaron menos de 12 meses, dijo Excelerate.