Buenos Aires. Argentina intentó el lunes controlar el daño que provocó la decisión de China de bloquear sus importaciones de aceite de soja, y envió al vicepresidente del servicio de salud agrícola y a un embajador especial de asuntos agrícolas a Beijing para intentar superar la desavenencia.

El martes temprano, el canciller Jorge Taiana volvió a exhortar al embajador chino en Argentina, Gang Zeng, a transmitir "el malestar y la preocupación del gobierno argentino" por las restricciones sanitarias impuestas al aceite de soja argentino a partir del 1 de abril.

China, el segundo mayor socio comercial de Argentina y su principal comprador de aceite de soja, ha incrementado los requerimientos de calidad para el aceite de soja, lo que según Argentina apunta injustamente a su producción.

El gobierno ya había solicitado el lunes al gobierno china que suspendiera la medida que afecta las compras de aceite de soja al país. Taiana, se reunió con el embajador chino en Buenos Aires, Gang Zeng. "Taiana le solicitó a Zeng que se suspenda la aplicación de esta medida y que no se ponga en vigencia", dijo una fuente de la Cancillería argentina, bajo condición de anonimato.

Agregó que "el embajador chino tomó nota de la preocupación argentina, se comprometió a transmitirla al gobierno de su país, al mismo tiempo que le manifestó al canciller Taiana que China 'está dispuesta a mantener un estrecho contacto que permita realizar consultas para la búsqueda de una solución a este problema'".

Los beneficiados. Argentina es el principal proveedor mundial de aceite de soja y durante el año pasado vendió a China 1,84 millones de toneladas del producto por US$1.400 millones. El año pasado, China importó 2,39 millones de toneladas de aceite de soja, de las cuales un 77% provino de Argentina.

Un conflicto prolongado entre ambos países podría beneficiar las exportaciones del derivado de Estados Unidos o Brasil, dijeron analistas.

Firmas chinas fueran llamadas a una reunión de emergencia la semana pasada en Pekín, donde se las instó a dejar de comprar aceite de soja de Argentina, en una supuesta represalia por la decisión del país sudamericano de restringir sus importaciones de productos de China, entre ellos zapatos y tubos de acero.

"Algunas empresas han recibido notificaciones de los compradores chinos, postergándoles la compra para una fecha más adelante o declinando la operación. (Sin embargo,) hasta hoy, no es que llegó un barco y le aplicaron la reglamentación y lo mandaron de vuelta", dijo una fuente del sector bajo condición de anonimato.

"La nueva reglamentación está hecha para que no se pueda cumplir. El nivel de calidad que ellos ponen es uno que no está contemplado en ningún tipo de producto de esa naturaleza de ningún país", agregó.

Un equipo dependiente del ministerio de Comercio de China dijo a operadores que cancelaran cargamentos del producto de Argentina porque las autoridades chinas planeaban elevar los estándares de calidad para sus importaciones.

Cuando comenzaba la crisis internacional, Argentina restringió sus compras a China en función de proteger a su industria de la competencia de productos importados al final de 2008 y en el comienzo de 2009. La Embajada de China en Buenos Aires no contestó las llamadas de Reuters.

Necesidad mutua. En la plaza de Chicago, los futuros del aceite de soja se negociaron con ganancias, impulsados mayormente por la disputa comercial, aunque varios operadores estadounidenses dijeron que no creían que el conflicto se extienda.

"Se necesitan, el principal exportador y el principal importador", comentó un operador del país norteamericano, que agregó que el precio del aceite de soja de Estados Unidos era tan elevado que tampoco es competitivo.

En el último año, Estados Unidos prácticamente no realizó exportaciones del derivado de la oleaginosa a China debido a restricciones fitosanitarias que desalientan el envío de cargamentos desde el país norteamericano al gigante asiático.

Sin embargo, algunos analistas dijeron que el conflicto podría provocar un traslado del origen de las compras chinas a otros productores líderes como Brasil y Estados Unidos.

"Si se prolonga lo suficiente, probablemente lo haría (favorecer las ventas estadounidenses del producto) porque Argentina es por lejos el primer exportador mundial de aceite de soja y China es sin dudas el principal importador", dijo Anne Frick, analista de Prudential Bache Commodities.

"No obstante, esa combinación me hace pensar que esta situación duraría poco tiempo", comentó Frick, que añadió que una disputa extendida probablemente beneficiaría a Estados Unidos y Brasil.

Las exportaciones de soja y sus derivados constituyen un pilar en la economía argentina, y el gobierno podría perder alrededor de US$600 millones en impuestos a las ventas externas durante este año si China suspende sus compras del aceite de la oleaginosa, según estimaron analistas.

Argentina, la tercera mayor economía de Sudamérica, enfrenta una situación de apremio financiero ya que este año deberá cumplir con pagos de deuda por hasta US$15.000 millones.