El fenómeno climático La Niña dejó de amenazar la producción agrícola de Argentina, un importante proveedor mundial de alimentos, debido a que el evento se está diluyendo y se aproxima a su neutralización, dijo este lunes un meteorólogo.

La Niña, que genera niveles de lluvia inferiores a los habituales en el país sudamericano, causó una sequía en los últimos meses del 2010 que provocó graves temores respecto de la cosecha de soja y maíz, los principales cultivos del país.

Si bien en enero y febrero de este año se registraron abundantes precipitaciones que contrarrestaron los efectos de la falta de agua, la soja y el maíz argentinos sufrieron recortes en sus rendimientos.

"Estaba previsto que La Niña comenzaría a diluirse a partir de enero y que este proceso se afianzaría en febrero y marzo. Las mediciones están validando este pronóstico: La Niña está evolucionando a la neutralidad", dijo Germán Heinzenknecht, meteorólogo de la Consultora de Climatología Aplicada.

"En mayo vamos a entrar en la neutralidad del fenómeno. A La Niña se la puede declarar oficialmente fuera de carrera, no tiene impacto", añadió el experto.
Con la neutralización de La Niña, las lluvias en Argentina volverían a sus niveles habituales, aunque las precipitaciones no suelen ser abundantes durante parte del otoño y el invierno austral.

"Ahora se empieza a enfriar el continente y eso teóricamente afianza un patrón habitual relativamente más seco desde mayo en adelante", dijo Heinzenknecht.

Actualmente la soja y el maíz del ciclo 2010/11 atraviesan su período de recolección y los rendimientos de la oleaginosa, el principal cultivo de Argentina, ya no se verían modificados por cambios en el clima.

Según el ministerio de Agricultura, la producción de soja y maíz 2010/11 sería de 50 millones y 20,8 millones de toneladas, respectivamente, levemente por debajo de los pronósticos iniciales debido a los efectos de la sequía.

Trigo sin lluvias. Por otro lado, a partir de mediados de mayo se iniciaría la siembra del trigo de la campaña 2011/12 en la nación sudamericana y las zonas productoras del centro del país necesitan urgentemente precipitaciones para adecuar los suelos a la incipiente implantación.

"Lo que suceda desde ahora hasta mitad de mayo es clave, sobre todo en la zona mediterránea", dijo Heinzenknecht, que agregó que no existían pronósticos de lluvias inmediatas para esa región.

De acuerdo al gobierno argentino, la cosecha de trigo de la temporada 2010/11 fue de 14,7 millones de toneladas.

"No parece que va a ser un invierno húmedo. Si lo es, sería algo muy fuera de lo que estamos esperando", señaló Heinzenknecht, que insistió en aclarar que cualquier ausencia de precipitaciones durante los próximos meses ya no puede ser atribuida a La Niña.

* Con información de Reuters.