Buenos Aires. La huelga que desde hace seis días paraliza el área portuaria de Rosario, una de las mayores terminales de granos del mundo, mantiene demorados a 45 buques que esperan cargar mercadería en Argentina, dijo el martes el director ejecutivo de la cámara exportadora.

El reclamo salarial, que es por tiempo indefinido, tiene en vilo al mercado de futuros de Chicago, ya que detuvo el procesamiento y los embarques de plantas de Bunge, Cargill , Louis Dreyfus, Noble, Vicentín, Molinos y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

Pero las empresas creen que el pedido de la Confederación General del Trabajo (CGT) de San Lorenzo -en los suburbios de Rosario- no es válido y se niegan a negociar con la central sindical, que amenazó con extender la protesta.

Ante la falta de negociaciones y el enojo del gremio aceitero, que no puede trabajar debido a la protesta, representantes de las empresas y del sindicato perjudicado pidieron a las autoridades provinciales y nacionales una mediación que todavía no se produjo, lo que aumenta la incertidumbre.

"Todavía no perdimos el optimismo", señaló a Reuters Alberto Rodríguez, director ejecutivo de la Cámara de la industria aceitera y exportadora Ciara-Cec.

Los trabajadores portuarios de Rosario a provocado la paralización de las exportaciones de granos y alimentos industrializados desde el miércoles pasado, debido a que piden que su salario mínimo suba a 5.000 pesos (US$1.250), un monto similar al que perciben los obreros de las fábricas de aceite.

"Hace siete días que estamos y si hace falta podemos estar 10 ó 20 días más. Las negociaciones están estancadas", dijo Edgardo Quiroga, secretario gremial de la CGT San Lorenzo, que junto con una decena de trabajadores bloqueaba el ingreso a la planta de Bunge.

Pero las compañías agroexportadoras argumentan que el pedido es "irracional", al considerar que las negociaciones de salarios sólo se pueden hacer por rama laboral y no a través de una central sindical como la CGT, por lo que esperan que el gobierno nacional resuelva el conflicto.

"Queda bien clara la inacción, es incomprensible que (las autoridades) no tomen una decisión", afirmó una fuente del sector empresarial, que atribuyó el origen del conflicto a una disputa de poder entre la CGT de San Lorenzo y el gremio de aceiteros.

Las autoridades de la provincia de Santa Fe -donde se encuentra Rosario- sostendrán el martes encuentros con trabajadores y algunos representantes de las empresas, pero fuentes cercanas a la disputa no esperaban grandes avances.

Una fuente del ministerio de Trabajo nacional dijo el lunes  que por el momento sólo el gobierno de Santa Fe puede mediar en el conflicto.

Los empleados en huelga son sólo el 13% del total de las firmas agroexportadoras -según datos del sector- pero, al bloquear los caminos, los trabajadores restantes -del gremio aceitero- no pueden acceder a las plantas donde las empresas tienen las fábricas y los puertos.

Los gremios de camioneros, portuarios, seguridad, limpieza y gastronomía, entre otros, están obstruyendo los ingresos no sólo a las terminales de San Lorenzo, sino también a las de las localidades linderas de San Martín y Timbúes.

"Se hace larga la espera, pero es un reclamo justo, queremos ganar como los aceiteros", dijo Diego Delgado, un camionero de 34 años que forma parte del piquete que bloquea el ingreso a la planta de Cargill -en la localidad de San Martín- con unos neumáticos incendiados.

Alberto Rodríguez, de Ciara-Cec, advirtió que el conflicto está generando pérdidas millonarias a las empresas del sector.

"Hay 45 buques y el costo de cada uno es de entre US$40.000 y US$50.000 por día. Muchos están fondeados en rada Río de la Plata y no pueden entrar", dijo Rodríguez.

Frente a la ciudad de Rosario pueden verse los inmensos buques detenidos en el río Paraná, a la espera de ingresar al puerto para embarcar granos, harina o aceite.

La protesta, de todos modos, se produce en un momento en que los embarques son reducidos en Argentina, ya que la cosecha de soja y maíz comienza a fin de febrero.

El país sudamericano es el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja, el segundo de maíz y uno de los principales de trigo, y las ventas del complejo sojero le dejarán este año cerca de US$20.000 millones.