Desde 2003 a la fecha Argentina aumentó su potencia instalada de 23.278 a 28.029 megavatios. Y aún hay más. El plan energético nacional que se elaboró en 2003, cuya inversión llegó a 76.000 millones de pesos argentinos (US$19.224 millones), pretende alcanzar 12.500 megavatios en generación eléctrica y 7.000 kilómetros de líneas en 500 kilovoltios. 

Actualmente están en ejecución obras para generar 4.565 megavatios (Atucha II) y el tendido de otros 2.520 kilómetros de líneas de 500 Kv (Línea NOA-NEA, con 1812 kilómetros y Comahue-Cuyo, con 708 kolómetros), según la publicación de la agencia de noticias Telam.

Según la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Electrónico (Cammesa), en los últimos años hubo un incremento de 4.930 megavatios en la potencia instalada.

"Este incremento de potencia se ha logrado mayoritariamente con el aporte de recursos por parte del estado, aunque también hubo inversiones del sector privado", dijo un empresario del sector al medio y enfatizó en que la mayor inversión correspondió a la construcción de las dos centrales térmicas: Belgrano, en Campana (Buenos Aires) y San Martïn, en Timbués (Santa Fe), dónde los privados aportaron US$600 millones.

En los últimos siete años, también se dejaron de producir, en promedio anual, 38 megavatios debido al retiro de maquinarias obsoletas.