Buenos Aires. La negociación para poner fin a un conflicto que paralizó a uno de los mayores puertos de granos del mundo, y que podría reanudarse, sería compleja debido a que 10 gremios argentinos piden mejores salarios, dijeron el lunes fuentes cercanas a la disputa.

La huelga, que los trabajadores del área portuaria de Rosario suspendieron temporalmente el miércoles, demoró por una semana los embarques de decenas de buques e impulsó los precios internacionales de los granos y derivados, ya que Argentina es uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos.

Los sindicatos levantaron la medida de fuerza ante una orden del Gobierno, que instó a las partes a conversar por 15 días, aunque portavoces de los trabajadores y de las empresas destacaron que para destrabar el conflicto se requerirán complejas negociaciones.

La huelga fue lanzada por la Confederación General del Trabajo (CGT) de San Lorenzo -en los suburbios de Rosario-, pero ahora las discusiones serán llevadas a cabo por los 10 distintos sindicatos que reclaman un alza de salarios a uno de los sectores más pujantes de la economía argentina.

"En estas negociaciones hay mucha complicación, normalmente hay menos puntos y aristas que en este conflicto. En un conflicto más complicado las soluciones son también más complicadas", señaló Alberto Rodríguez, director ejecutivo de la cámara procesadora y exportadora de granos Ciara-Cec.

"En estas negociaciones hay mucha complicación, normalmente hay menos puntos y aristas que en este conflicto. En un conflicto más complicado las soluciones son también más complicadas". Alberto Rodríguez, director ejecutivo de la cámara procesadora y exportadora de granos Ciara-Cec.

Rodríguez, de todos modos, afirmó ser "optimista" respecto de la resolución de la disputa.

Tras la convocatoria del Ministerio de Trabajo argentino para negociar, los exportadores recibieron nuevas propuestas que están analizando, aunque el director ejecutivo de Ciara-Cec no quiso revelar su contenido.

Bloqueo y perjuicios. Como parte de la protesta, los huelguistas bloquearon los accesos a las plantas que las empresas tienen en las localidades de San Lorenzo, San Martín y Timbúes, afectando a grandes compañías como Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, entre otras.

El conflicto perjudicó también al gobierno nacional, que recauda sumas multimillonarias en concepto de impuestos a las exportaciones de granos, aceites y harinas, por lo que convocó a sindicatos y empresarios al diálogo.

Este lunes se realizó una reunión entre líderes gremiales y representantes de las empresas, en un nuevo paso para solucionar una puja que ha adquirido un fuerte cariz político ante la intervención de dirigentes nacionales de la poderosa CGT, encabezada por el camionero Hugo Moyano.

Pero la protesta podría reiniciarse si las partes no logran un acuerdo en los próximos días. El siguiente encuentro está previsto para el próximo lunes.

"Si hay una sola de las 10 organizaciones (gremiales) que no queda satisfecha, se vuelve al conflicto", dijo el secretario gremial de la CGT de San Lorenzo, Edgardo Quiroga, que destacó que las elevadas ganancias de las empresas les permitirían afrontar el alza de sueldos.

Los huelguistas -que representan al 13% del total de trabajadores de las empresas- piden que su salario mínimo sea llevado a 5.000 pesos (cerca de US$1.250), la misma suma que los obreros aceiteros lograron tras la negociación que mantuvieron con las firmas agroexportadoras en diciembre.

"Todo tiene que ver con la predisposición de las partes. En este caso, la pelota está del lado del empresariado", señaló Alfredo Palacio, secretario general de la Unión de Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (Urgara).

Las ventas del complejo de la soja, el principal cultivo de Argentina, le reportarán al país ventas por cerca de US$20.000 millones este año, según analistas privados.