Buenos Aires.  Los trabajadores de un puerto clave de Argentina y las firmas exportadoras de granos anunciaron la tarde de este lunes una pausa de dos días en sus conversaciones, que buscan solucionar un conflicto laboral que a fines de enero de este año paralizó una de las principales terminales agrícolas del mundo.

Hace casi dos semanas, los obreros portuarios del área de Rosario, en el centro de Argentina, suspendieron una huelga en reclamo de mejores salarios ante la orden del gobierno para que las partes se sienten a negociar.

"Acá se ha hecho un ofrecimiento que no nos alcanzaba y se pasó a un cuarto intermedio (...) para el miércoles a las 15:30 horas (1830 GMT)", dijo Walter Cabrera, representante de la Confederación General del Trabajo (CGT) de San Lorenzo, al término de la reunión con las empresas agroexportadoras en representación de los trabajadores.

"El Ministerio (de Trabajo) dijo que realmente si hay un ofrecimiento que sea considerable se puede hasta extender la conciliación obligatoria, si nó termina la conciliación el miércoles y obviamente que habrá un conflicto", sostuvo en una comunicación telefónica con Reuters.

Estibadores, recibidores de granos y empleados de limpieza, seguridad y construcción son algunos de los gremios que piden que aumenten su sueldo a un mínimo de 5.000 pesos (cerca de US$1.250), la misma suma que los obreros del gremio aceitero -que representan el 87% de los trabajadores de las empresas- lograron en diciembre.

La medida de fuerza de los sindicatos demoró a decenas de buques e impulsó los precios de los futuros de la influyente plaza de Chicago, ya que Argentina es uno de los principales proveedores mundiales de alimentos.

La CGT de San Lorenzo -en los suburbios de Rosario- fue la impulsora de la huelga y también participa de las discusiones que llevan adelante los 10 distintos sindicatos que reclaman un alza de salarios a uno de los sectores más pujantes de la economía argentina.

Negociaciones complejas. Portavoces del sector empresario y de los sindicatos destacaron que las negociaciones son complejas ante la diversidad de partes que participan de las conversaciones.

"Está difícil (la negociación), aunque si hay voluntad de parte de ellos (los empresarios) vamos a conseguir destrabarlo (el conflicto)", dijo más temprano el líder de los estibadores, Herme Juárez.

Estibadores, recibidores de granos y empleados de limpieza, seguridad y construcción son algunos de los gremios que piden que aumenten su sueldo a un mínimo de 5.000 pesos (cerca de US$1.250), la misma suma que los obreros del gremio aceitero -que representan el 87% de los trabajadores de las empresas- lograron en diciembre.

Como parte de la protesta, los huelguistas bloquearon los accesos a las plantas que las empresas tienen en las localidades de San Lorenzo, San Martín y Timbúes, afectando a grandes compañías como Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, entre otras.

El gobierno nacional también se ve perjudicado directamente por el conflicto, ya que recauda sumas multimillonarias en impuestos a las exportaciones agrícolas, por lo que instó a sindicatos y empresarios al diálogo.

Las exportaciones de soja -el principal cultivo de Argentina- y sus derivados le reportarán al país ingresos por alrededor de US$20.000 milloneseste año, según analistas privados.