El arquitecto portugués Carlos Castanheira, cuyos trabajos junto a su compatriota Álvaro Siza, premio Piztzker de 1992, se pueden ver por todo el mundo ha dicho que Asia se ha convertido en su refugio ante la burbuja inmobiliaria que, augura, se extenderá a Suramérica.

"En Sudamérica está pasando lo mismo que pasó en Europa. Están cometiendo los mismos errores. Dentro de unos años van a tener la burbuja", advierte Castanheira.

Basta con mirar a México para encontrar un símil de lo ocurrido en la costa mediterránea de España. "Es un problema grave de la humanidad, somos muy lentos aprendiendo de nuestros errores", añade.

En Sudamérica, como ocurrió en los países latinos, "falta mucho planeamiento". Construcciones e infraestructuras fluctúan en función de necesidades e intereses económicos, sin ningún plan definido, asegura.

"Las ciudades no saben lo que tienen que hacer", lamenta Castanheira, quien participa como profesor invitado en la presentación de los proyectos de fin de carrera de los alumnos de arquitectura del Centro de Estudios Superiores Universitarios de Galicia (Cesuga), en A Coruña (noroeste de España).

El "boom" inmobiliario en los países latinos trajo consigo un innegable desarrollo económico amparado en una construcción masiva en la que, en muchos casos, la premura sustituyó a la calidad, señala el arquitecto luso.

"Vamos a tener muchos problemas con edificios, especialmente de apartamentos, que no están muy bien hechos y que van a tener problemas muy graves. Recuperar estos edificios va a ser muy complicado". "Vamos a tener un paisaje fantasmagórico", sentencia.

Castanheira aboga por detenerse un instante y pensar antes de construir. El futuro de la arquitectura pasa por el estudio detallado, la búsqueda de materiales adecuados para el entorno -como la madera, de la que es un firme defensor- y el desarrollo de métodos de trabajo más racionales. "Se trata de pensar cómo hacerlo mejor", subraya.

Este es el plan que lleva aplicando casi tres décadas y que le ha llevado a conquistar Asia en los últimos años. Mientras muchos colegas apuntaban a Europa -"el problema fue que mucha gente se acomodó", señala-, Castanheira se lanzó a la aventura en Asia, junto a su compatriota Álvaro Siza.

El resultado ha sido un éxito. Sus trabajos pueden verse en China, Japón, Corea o Taiwán. Sin embargo no todo ha sido fácil. Son países donde "todo es muy distinto" por lo que la colaboración de arquitectos locales es fundamental. Pese a todo es muy difícil cambiar algunas mentalidades.

"En China todo es muy rápido, la calidad no es lo más importante", lamenta.

De hecho, en el gigante asiático el premio nacional de arquitectura se concede al arquitecto que ha hecho más metros cuadrados, relata asombrado.

Mientras continúa con su labor didáctica, Castinheira tiene otro sueño: dotar a Portugal de un archivo nacional de arquitectura como tienen otros países como Holanda, Rusia o Canadá.

La 'Casa da Arquitectura', ubicada en Matosinhos, ya está en marcha.