La capacidad instalada para generación eléctrica en México ya asciende a 73.510 megawatts (MW), de los cuales, 71,2% corresponde a centrales eléctricas convencionales y el restante 28,8% a tecnologías limpias. Esta capacidad instalada se incrementó 8,1% en el 2016, respecto a la registrada al cierre del 2015, según el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional 2017-2031, publicado por la Secretaría de Energía (Sener).

Derivado de las oportunidades de negocio para privados en el nuevo esquema de mercado, la capacidad instalada nacional creció 14,7% del 2013 a la fecha, muy por encima del incremento en la demanda eléctrica, de 4,1% anual, e incluso de la generación efectiva, que entre el 2013 y el 2016 aumentó 7,5%.

Con la capacidad instalada de ese año operando a 100%, se habrían generado 643,947 GWh (24 horas, 365 días del año); por tanto, la generación reportada implica que la capacidad operó a un promedio de eficiencia de 49,5%. Esto es producto del aumento en la capacidad limpia, cuya intermitencia se refleja en el sistema.

La capacidad instalada de tecnologías limpias aumentó 1.956 MW entre el 2015 y el 2016, equivalente a 10,2% de incremento. El 71% de este crecimiento se debe a la instalación de nuevas centrales eólicas, con 930 MW adicionales y de cogeneración eficiente, con 453 MW más, tecnologías cuyo crecimiento anual fue de 33,2% y 77,7%, respectivamente.

La capacidad instalada de tecnologías convencionales se incrementó en 3.530 MW entre el 2015 y el 2016, un aumento de 7,2%. De este crecimiento, 99% se explica por la expansión de la capacidad de las centrales de ciclo combinado (3.232 MW adicionales) y combustión interna (267 MW) cuyo crecimiento anual fue de 13,4% y 22,5%, respectivamente.

En términos de las modalidades de generación vigentes, 58.9% de la capacidad instalada corresponde a centrales eléctricas propiedad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mientras que 18% corresponde a los todavía productores independientes de energía (PIE) para la estatal y 23.1% restante a capacidad que los privados aportan bajo esquemas de autoabastecimiento, cogeneración, pequeña producción, exportación, usos propios continuos y generación del nuevo esquema.

Generación y transmisión a menor ritmo. En tanto, la generación efectiva de energía de este último reporte ascendió a 319,364 gigawatts por hora (GWh), lo que implicó un incremento de menos de la mitad de la capacidad, es decir, de 3,2% o 9,811 GWh.

Con la capacidad instalada de ese año operando a 100%, se habrían generado 643,947 GWh (24 horas, 365 días del año); por tanto, la generación reportada implica que la capacidad operó a un promedio de eficiencia de 49,5%. Esto es producto del aumento en la capacidad limpia, cuya intermitencia se refleja en el sistema.

De la electricidad, 79.7% provino de tecnologías convencionales y 20.3% restante de tecnologías limpias. Además, 50% de la generación fue de ciclos combinados, 13% de térmicas convencionales, 11% de carboeléctricas y 10% de hidroeléctricas.

La generación a partir de fuentes limpias registró un aumento de 1.916 GWh, 3% más que el año anterior. En tanto, la generación de fuentes convencionales se incrementó en 7.895 GWh, 3,2% más que en el 2015.

Las centrales eléctricas de CFE generaron 54,7% de la energía eléctrica en el 2016, ya que los PIE aportaron 27,8% y 17,5% restante fue de la producción de particulares bajo esquemas de autoabasto, cogeneración, pequeña producción, exportación, usos propios y generación del nuevo esquema.

En lo que respecta a la capacidad de transmisión dividida en 53 regiones, ésta ascendió a 74.208 MW (cubriendo 100,9% de la capacidad instalada de generación) y tuvo un crecimiento de 3,9% respecto al año anterior, 4 puntos porcentuales por debajo del crecimiento de la capacidad de generación.