La Paz. Los comercios en Bolivia subían los precios el miércoles y sindicatos y organizaciones sociales preparaban protestas contra un fuerte aumento de los combustibles decretado por el presidente Evo Morales, que anunciará un alza salarial para intentar calmar las aguas.

El sorpresivo incremento de hasta un 83% en el precio de los combustibles busca eliminar subsidios por US$380 millones anuales -un 2% del Producto Interno Bruto- desató el fin de semana navideño una huelga de transportistas y el malestar entre aliados del gobierno.

Poderosas organizaciones de vecinos cercanas al líder izquierdista rechazaron la medida, que hizo disparar las tarifas del transporte hasta un 150% y provocó aumentos en alimentos, cuya escasez comenzaba a evidenciarse mientras los comerciantes los quitaban de la venta.

El gobierno calculó que el impacto generalizado en los precios por las alzas en los combustibles rondará el 20% en Bolivia, uno de los países más pobres de América Latina.

Morales anunciará una mejora "significativa" de los salarios en su mensaje, según adelantó una fuente del oficialismo de alto rango, junto a medidas colaterales de compensación al sector público, que servirían como referencia para negociaciones obrero-patronales en el sector privado.

"Ningún paliativo será suficiente, lo que tiene que hacer el Gobierno es derogar el 'gasolinazo' y mantenerse junto al pueblo que lo ha apoyado", dijo a reporteros la presidenta de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de El Alto, Fanny Nina.

"Ahora le recordamos al presidente Evo sus propias palabras: 'voy a gobernar sirviendo al pueblo, si me equivoco jálenme las orejas para que corrija'", agregó Nina.

La Fejuve de La Paz convocó a una marcha para el jueves, en coordinación con el opositor gobierno municipal local y los propietarios del transporte urbano y de larga distancia.

Similares decisiones fueron anunciadas en la mayoría de las ciudades bolivianas, reportaron cadenas radiales, y la Central Obrera Boliviana (COB), que agrupa a los sindicatos, convocó para el lunes 3 de enero a una "jornada nacional de marchas contra el 'gasolinazo'".

Entretanto, los servicios de transporte urbanos y de larga distancia operaban en medio de un caos de tarifas.

Las negociaciones entre el gobierno y los transportistas para fijar nuevos precios se paralizaron la noche del martes al no encontrarse una aproximación entre el reajuste del 100% pedido por los choferes y el 30% fijado por la Autoridad de Fiscalización de Transportes.

Sobre los mercados de alimentos, "el caos seguirá mientras no se aclare la situación del transporte", dijo la dirigente de la Fejuve de El Alto, organización que ganó notoriedad en el 2003 como protagonista de protestas que provocaron la caída del gobierno neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada.