Kingston. La violencia en México y el Caribe continúa en aumento. El 12 de julio de 2010 murió un joven de 14 años de edad, que viajaba como pasajero de un crucero de San Tomás. Este hecho reavivó la discusión sobre los riesgos que corren los turistas en la región.

Según Euromonitor, la firma inglesa dedicada al estudio de mercados internacionales, un gran porcentaje de esta violencia está relacionada con el tráfico de drogas desde Sudamérica hacia América del Norte y el Caribe, y Europa.

Muchas islas del Caribe experimentaron crecimientos en las tasas de homicidios durante 2009, y las Bahamas fue la que rompió un nuevo récord con más de 82 asesinatos en ese periodo.

En ese mismo lapso, tanto Jamaica y Trinidad y Tobago incrementaron los homicidios de forma dramática, con 1.660 y 489 respectivamente. Este sería el segundo peor año registrado en estas islas.

Industria resistente. Gracias al atractivo que genera el Caribe, por la gran proximidad que existe entre las islas, y las buenas ofertas de los hoteles “all inclusive”, Jamaica ha podido capear bien la recesión mundial, con un incremento de 3,6% en los visitantes y una caída en los gastos de 2009 de sólo 1,3%. Sin embargo, a principio de 2010 se observó una fuerte amenaza, debido al resurgimiento de la violencia en la capital del país, Kingston, al sureste de la isla.

A principio de 2010, en Jamaica hubo una fuerte amenaza, debido al resurgimiento de la violencia en la capital Kingston.

En medio de una ola de violencia, el 18 de mayo el gobierno de Jamaica cumplió con una solicitud de extradición del narcotraficante jamaiquino Christopher “Dudus” Coke, para hacer frente a las acusaciones de tráfico de drogas y armas en Estados Unidos. Los esfuerzos del gobierno para encontrar a Coke, terminaron en un gran tiroteo en la comunidad de Tivoli Gardens, en Kingston. En ese entonces, el gobierno declaró estado de emergencia y muchos países, inclusive Estados Unidos, emitieron advertencias con respecto a los viajes al país. Coke fue detenido, finalmente, el 23 de junio, después de tener más de 70 causas en su contra.

El incidente parece haber causado un impacto en la industria de viajes y turismo de Jamaica. Ahora la mayoría de los turistas prefieren visitar otras seis zonas turísticas que están lejos de Kingston, a pesar de la corta duración de la violencia, de la distancia que existe entre la capital y los otros centros turísticos del país, y de las campañas de márketing en las que se invirtieron US$10 millones, y que intentaban suavizar este golpe a la industria.

Pese a todo, las autoridades siguen siendo optimistas, a la espera que el paso de los meses decaiga el temor. De hecho, en julio, el ministro de Turismo de Jamaica dijo que se estaban preparando para recibir 196.000 turistas ese mes, muy cerca del récord obtenido en marzo 2010, que alcanzó los 200.000. Asimismo, haciendo caso omiso a las aprensiones reinantes, es probable que las aerolíneas WestJet y JetBlue amplíen sus vuelos a la isla en otoño y invierno, lo que podría permitir que, a pesar de la violencia y el miedo de los turistas, la industria del turismo siga fortalecida y experimentando un mayor crecimiento en 2010.

Consecuencias. Aunque Jamaica ha conseguido más o menos salir ilesa de la explosión de la violencia, muchos otros destinos no lo han hecho y han sufrido sus consecuencias. Ejemplo de ello son Trinidad y Tobago, islas donde aumentó la delincuencia, y por supuesto, México, que con su pugna en contra de los carteles de la droga, se ha visto afectado en algunos de sus destinos turísticos.

Tijuana es uno de ellos. Se ha convertido en un pueblo fantasma debido a la extrema violencia e incluso muchos países han hecho advertencias para que sus ciudadanos no hagan viajes a la zona fronteriza con Estados Unidos, a menos que sea realmente esencial. Con Acapulco está pasando lo mismo y sus visitantes internacionales han disminuido considerablemente. Es que los grandes incidentes de violencia y crímenes contra los turistas han tenido la suficiente cobertura de prensa como para disuadir a los futuros posibles visitantes. 

Hoy por hoy, la mayoría está consciente de los riesgos que están asociados a un viaje a la frontera mexicana, porque se han dado cuenta de que ya no importa el lugar o todas las precauciones que se tomen para evitar una desgracia. Se suma, además, la triste sinceridad de la industria de viajes y turismo mexicana, para advertir a sus clientes sobre los riesgos que podrían correr, ante lo cual ofrece su propias medidas de seguridad.