Las tasas de interés de las tarjetas de crédito en El Salvador podrían disminuir si existieran mejores condiciones de competencia en el mercado, sostuvo la Superintendencia de Competencia.

La SC concluyó el análisis, como resultado de un estudio que realizaron los consultores chilenos Eugenio Rivera y Álvaro Gallegos, entre julio y agosto de 2011.

La investigación denominada: “Estudio sobre condiciones de competencia del sector de tarjetas de crédito y débito en El Salvador”, abarcó a las tarjetas de crédito universales, es decir, que se aceptan en todos los establecimientos, entre los años de 2005 a 2010.

El 90% mercado de tarjetas de crédito está dominado por cuatro bancos emisores: Banco Agrícola, Banco de América Central, Citibank y HSBC, un elevado índice de concentración.

Las tasas de interés cobradas sobrepasaban en 54% los costos, es decir, significan una mayor rentabilidad en comparación con otros tipos de créditos. Aún con este amplio margen, los emisores han desistido en sus intentos para mejorar las condiciones al consumidor.

"Existiría mayor competencia si tuviésemos tasas diferenciadas por monto de transacción, tipos de tarjetas o marca del operador de la red. La falta de diferenciación, que significa baja competencia, genera que las comisiones o tasas de descuento cobradas a los comercios sean altas, lo cual incide en los niveles generales de precios que se trasladan al consumidor", sostiene el estudio de la SC.

La Superintendencia señaló que actualmente las tasas de intercambio son iguales independientemente de la marca de la tarjeta (Visa, MasterCard, etc), a pesar de que estas franquicias establecen costos diferenciados en sus políticas.

Entre otras barreras que se encontró figuran los elevados requisitos para autorizar nuevos emisores de tarjetas de crédito y débito, así como los altos costos que afrontan los tarjetahabientes para cambiarse de bancos.

Por eso, la institución propone eliminar el artículo 35 letra D de la Ley del Sistema de Tarjetas de Crédito, que prohíbe el cobre de precios diferentes según el medio de pago.

También estima conveniente una regulación para que se renueve la estructura tarifaria para las tasas de intercambio, que se fundamente en costos de licencias, procesamiento y riesgos de fraude.