La Paz. La noche del viernes, el gobierno firmó un convenio con las industrias oleaginosas para garantizar el abastecimiento de estos insumos para el sector pecuario del país. A cambio, el Ejecutivo se comprometió a firmar las solicitudes de exportación de soya.

El acuerdo permitirá mantener los precios de la leche y de la carne de pollo en el mercado interno y, a la vez, incrementar las exportaciones de grano de soya, torta de soya, harina integral y aceite refinado de soya, explicó ayer a La Razón el viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vásquez.

De hecho, el gobierno ya empezó a firmar desde ayer las solicitudes que le hicieron llegar las industrias oleaginosas. El objetivo es que “nuestros empresarios, nuestros productores puedan beneficiarse de este gran acuerdo que permite garantizar el precio para el consumo interno y, paralelamente, agiliza las exportaciones” del sector oleaginoso del país, precisó.

A la reunión del viernes en el Ministerio de Desarrollo Productivo asistieron los ejecutivos de Industrias de Aceite Fino SA, Sociedad Aceitera del Oriente (SAO) e Industrias Oleaginosas SA (IOL). Estas empresas son las mayores exportadoras de aceite, torta y harina de soya. Este medio intentó comunicarse, aunque sin resultados, con los ejecutivos de estas industrias.

EXPORTACIONES. El martes, La Razón informó, con base en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que el valor de las exportaciones bolivianas de soya (torta, aceite crudo) cayeron en 27,25% entre enero y mayo de este año respecto a igual período del 2010. Igual suerte corrió el girasol, cuyas ventas disminuyeron en 30,44%.

La información, extractada de la página web de la oficina estatal, da cuenta de que en el caso de la soya las ventas cayeron de $us 185,97 millones a $us 135,29 millones, mientras que las de girasol disminuyeron de $us 44,64 millones a $us 31,05 millones.

Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), desde 2007 el Gobierno aprobó más de 13 decretos supremos para restringir las ventas al exterior de la carne de pollo, aceite de soya y girasol, maíz, trigo y otros.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO), a través de su representante asistente en Bolivia, incluso llegó a señalar que las restricciones a las exportaciones, el control de precios y la intromisión del Estado en la producción de aceite “generaron un efecto bumerán” que ha desincentivado la producción de alimentos en el país.

El Viceministro de Desarrollo Rural reconoció que a diferencia de años anteriores, donde había “más imposición del Estado” para tratar estos temas referidos a la seguridad alimentaria, ahora hay un acercamiento con los empresarios agroindustriales.

“Hemos construido un escenario de confianza de manera conjunta para poder trabajar y decidir lo que tiene que hacerse”, afirmó el funcionario en entrevista con este medio.

"Una vez consolidado el compromiso para el abastecimiento del mercado nacional (...), las industrias oleaginosas exportarán sin restricciones la totalidad de su excedente de producción de granos, aceite y las diversas harinas”, señala una nota de prensa enviada a este medio por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural. "Seremos razonables en el manejo de los precios"

La Asociación Departamental de Avicultores (ADA-Cochabamba) ratificó ayer que no es “factible” aplicar una banda de precios a la carne de pollo, aunque se mostró dispuesta a colaborar con el Gobierno para un “manejo razonable” de los mismos.

“Nosotros estamos dispuestos a ser muy razonables en el manejo de los precios para colaborar, pero tampoco nos podemos ir a perder plata”, precisó el sector y añadió que hay una gran diferencia entre un producto manufacturado y uno perecedero.

“El pollo no es como el azúcar. El azúcar es un producto manufacturado, se lo puede guardar, el pollo no. Entonces ésta es la discusión de fondo con el Gobierno”.

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) aseguró ayer que el convenio firmado entre el Gobierno y las industrias oleaginosas beneficiará a toda la cadena productiva.

Demetrio Pérez, presidente de la Anapo, añadió que este tipo de acuerdos motiva a su sector ya que las industrias, al incrementar sus ventas a los mercados externos, podrán honrar “oportunamente” sus obligaciones con los productores de soya. “Entonces eso es un beneficio en todo el eslabón de la cadena”, afirmó.

También indicó que el acuerdo evitará que al menos 600 mil toneladas de soya se echen a perder por la falta de centros de acopio. “Ésa es la gran incertidumbre que teníamos”, manifestó el presidente de la Anapo, quien agregó que éste es el momento para aprovechar los altos precios de la soya y exportar a otros mercados.

“Lo que tenemos que preocuparnos como Estado es cómo podemos producir más, que haya excedentes y esa producción excedentaria nos puede dar una estabilidad en los precios del mercado interno y no darse a especulaciones como cuando escasea”.

Una nota de prensa del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural señala que la producción de soya con destino al mercado internacional “permitirá el incremento de las exportaciones, facilitando el retorno de la inversión realizada por el sector industrial de oleaginosas”.

“En ese sentido, la industrialización y comercialización tanto como en el mercado interno e internacional del grano de soya (...) está asegurada por el trabajo coordinado entre las industrias y el Gobierno nacional”, añade.