México necesitará renovar casi por completo su infraestructura de producción de electricidad y también aumentar de manera drástica su producción, si desea que los cuatro millones de vehículos que hoy circulan por su capital y alrededores pasen a funcionar con electricidad.

Así lo afirmó este miércoles Enrique Healy Wehlen, académico de la Licenciatura en Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Universidad Iberoamericana, quien aseguró que –en las circunstancias actuales–, si el cambio se produjera súbitamente, “la red eléctrica de la ciudad de México colapsaría, ya que esos vehículos tendrían que recargarse de energía día con día por varias horas”.

Pero aún cuando ello fuera posible, se necesitaría cambiar el sistema de generación de energía eléctrica con base en el petróleo por otro que use fuentes renovables de energía,  “como la eólica, que es potente, eficiente, sustentable, limpia y renovable”, aseguró. Esto debido a que, en el momento actual, es más costoso recargar un auto eléctrico, comparado con los recursos destinados a llenar el tanque de gasolina de un coche de combustión interna, pues el primero posee una autonomía menor.

Como experto en energías renovables, Healy Wehlen recordó que en México más de 70% del proceso de generación eléctrica proviene del uso de petróleo en centrales termoeléctricas: “Una cantidad de por sí grande que, indudablemente, aumentaría si tuviera que dotar de energía a los cuatro millones de automóviles eléctricos que conforman el parque vehicular estimado del Distrito Federal”.

También, puntualizó, hay un dato que no suele considerarse y se vincula al hecho de que la industria automotriz sigue desarrollando y mejorando la eficiencia de los motores de combustión interna, lo que ha llevado al surgimiento de motores “más pequeños y potentes que aumentan su eficiencia energética y son menos contaminantes al consumir menos gasolina”.

Lo anterior no significa que no llegue el momento de los vehículos propulsados por electricidad. No obstante, a su juicio, se encuentra más lejos de lo esperado. No antes de 15 ó 20 años, “los mínimos necesarios para que la red eléctrica cambie su base de generación energética, y entonces sí, todos los autos eléctricos puedan circular como transportes limpios”, concluyó.