Sesenta y tres kilómetros al suroriente de Los Ángeles, en la región del Biobío se emplaza la nueva central hidroeléctrica de energía renovable de Colbún, inaugurada este martes por la presidenta Michelle Bachelet.

En este lacustre lugar, ubicado a 18 kilómetros río arriba de las localidades de Santa Bárbara y Quilaco, la generadora comenzó sus operaciones en abril pasado proveyendo de 316 MW, que se traduce en el 3% de la demanda del Sistema Interconectado Central (SIC). Su electricidad llegará a 120 mil hogares (unas 430 mil personas), gracias a una inversión de la central por US$715 millones.

La singularidad de este proyecto aprobado en 2009 y cuya construcción demoró cuatro años, es que en su entorno de montañas nevadas, arboledas y un gran lago artificial que se forma con la confluencia de los ríos Biobío y Huequecura, cuenta con un parque de ecoturismo que permite a la comunidad y visitantes de diversos lugares, realizar actividades en contacto con la naturaleza.

De hecho, el ecoparque cuenta con 3 camping concesionados a emprendedores locales, dos playas de libre acceso, un mirador, un sendero auto guiado con información de la flora local, entre otros.
El diseño de este espacio fue debatido y planeado en la Mesa Turismo Angostura que tomó el parecer de la comunidad afectada para lograr un desarrollo sustentable.

Adecuado balance

La Jefa de Estado resaltó la visión de esta obra al señalarla como ejemplo de que Chile puede desarrollar este tipo de iniciativas.

"Nuestro crecimiento depende de que contemos con más energía, pero ni el crecimiento ni la energía pueden ser a costa de las comunidades ni del medioambiente. Entonces, encontrar el adecuado balance en todo aquello es nuestro desafío, y creo que si lo podemos lograr, y esta central que hoy inauguramos va a ser una importante contribución para enfrentar estos desafíos", enfatizó Bachelet, rememorando ejemplos similares como las centrales que posee Nueva Zelandia.

En esa misma línea, el presidente del directorio de Colbún, Bernardo Matte, destacó que las necesidades del país en los ámbitos energéticos y medioambientales obligan a las firmas del rubro a evolucionar en ese orden para complementar el desarrollo con la sustentabilidad.

"Un elemento esencial es que las empresas evolucionemos en la forma de hacer proyectos y tenemos mucho que aprender y mejorar. Si antes los proyectos eran una ecuación entre un territorio físico, la tecnología y los recursos humanos y financieros, hoy día los proyectos son tan territoriales y tecnológicos como medioambientales y sociales", indicó.

Respecto al desafío al 2025 de generar el 20% de energías no renovables, Bernardo Matte aseguró que "debemos enfrentar esta discusión en un entorno más complejo con una ciudadanía más empoderada y participativa, que no es sino la otra cara del desarrollo económico social que ha experimentado Chile en los últimos años. Y este nuevo contexto requiere una evolución de las instituciones, en el rol del gobierno y por supuesto que en las empresas".

Asimismo, dijo que en este escenario al Estado le corresponde ejercer un "rol articulador y no impositivo" de las diferentes visiones. "Como lo ha dicho el ministro Máximo Pacheco, el Estado tiene un rol que jugar, debe asumir un rol de articulación que va más allá de un permiso ambiental, porque en una sociedad compleja es impensable poder reducir esta complejidad a un permiso", subrayando que en esa acción debe prevalecer el interés general y no los particulares por muy legítimos que sean y así conducir los proyectos hacia la viabilidad.