Acarraeando no sólo animales está el sector de carne vacuna en Estados Unidos. Le toca enfrentar también los niveles más bajos de cabezas de ganado en casi sesenta años, lo que se suma a una larga lista de problemas que golpean los bolsillos de los consumidores.

Tres años después de la peor sequía registrada en Texas, Stayton Weldon, ranchero de cuarta generación, aún no tiene suficiente agua para sus 300 cabezas de ganado cerca de Cuero, unos 143 kilómetros al sudeste de San Antonio. El pasto seco de sus poco más de mil hectáreas no es nutritivo.

“Necesitamos lluvia con urgencia”, dice el hombre de 75 años, mientras mira cómo sus animales raspan el bajo pasto que hay en una tierra que está en manos de su familia desde 1856. “Tenemos terribles problemas de sequía. Nos reduce la manada porque hay que vender para atender al ganado que nos queda”.

La población bovina de los Estados Unidos, el mayor productor mundial de carne vacuna, cae al nivel más bajo en 63 años de acuerdo a un estudio de Bloomberg. 

Más del 80% de Texas, el estado de mayor producción, sigue estando anormalmente seco y ganaderos como Weldon tienen dificultades para recuperarse.

La menor cantidad de cabezas significará que la producción de la industria de la carne este año, que mueve unos US$85.000 millones, caerá al nivel más bajo en dos décadas, según indica el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).

Las mismas fuentes indican cómo los costos minoristas de la carne están en un máximo histórico, golpeando los bolsillos de los consumidores.

Los ganaderos estadounidenses tenían casi 90.000 millones de cabezas de ganado al 1° de enero. Se trata de la cifra más baja para esa fecha desde 1951, marcando el séptimo año consecutivo de contracción. 

Las condiciones climáticas extremas en todo el mundo están causando estragos entre los productores rurales y ponen en peligro la producción mundial de alimentos.