Tegucigalpa. A falta de una política clara en el tema del Bajo Aguán sigue causando problemas a los inversionistas hondureños.

La empresa Dinant, propiedad del empresario Miguel Facussé, informó sobre la suspensión de un préstamo por US$20 millones que habían gestionado en el banco estatal alemán DEG (Asociación para Inversiones y Desarrollo).

La paralización de este financiamiento viene a afectar las operaciones de la Corporación Dinant en Honduras, de acuerdo con lo expresado por Roger Pineda, secretario de la empresa.

Agregó que el bloqueo de dicho préstamo es el resultado de una campaña de descrédito en contra de don Miguel Facussé, sostenida por organismos de derechos humanos.

"Lastimosamente viene a crear un ambiente malo para la inversión, era un préstamo de US$20 millones, con los cuales se pretendía financiar parcialmente las inversiones que la empresa ha realizado en los últimos tres años", detalló Pineda.

La suspensión. En un comunicado, el DEG, que pertenece al banco gubernamental alemán KfW, reconoció los reproches expresados por las organizaciones de derechos humanos.

"En vista del desarrollo del conflicto agrario en la región de Bajo Aguán, el DEG decidió cancelar los contratos y el crédito", dice el documento, firmado por el funcionario Hubertus Graf von Pettenberg.

Organizaciones no gubernamentales alemanas saludaron la decisión del ente gubernamental.

En relación a este comunicado, Pineda manifestó que "un grupo de organizaciones que supuestamente vigilan el respeto de las garantías individuales y entre las que figura el Cofadeh se han dedicado a divulgar a nivel internacional informes que señalan que el empresario mantiene en sus propiedades en el

Aguán un ejército de guardias responsables del asesinato de varios campesinos".

De acuerdo con los representantes de la Corporación Dinant, "es una lástima que la empresa ha colaborado con el gobierno y se acordó vender parte de las tierras en el Aguán para solventar un problema que es más político que agrario".

Corporación Dinant mantiene créditos por el orden de US$15 millones con el Banco Mundial y US$7 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y estos fondos podrían estar en riesgo, ya que las mismas organizaciones de derechos humanos han confirmado que seguirán presionando.

"Sin embargo, vamos a seguir con una campaña contra créditos del Banco Mundial", dice la organización Rettet den Regenwald (Salvemos la Selva) en su página Internet.

"Tenemos varias inversiones en expansión de fábricas para nuevos productos, el desarrollo de nuevas plantaciones, pero esto no nos detendrá, vamos a buscar alternativas en otro lado", confirmó el secretario de la Corporación Dinant.