La institución financiera de segundo piso que actualmente se conoce como Banco Multisectorial de Inversiones (BMI), pasará a llamarse a finales del primer semestre, Banco de Desarrollo de El Salvador.

Este es el proyecto con el que el gobierno salvadoreño, tiene previsto aportar fondos por el orden de los US$1.600 millones para que El Salvador pase de ser una nación consumista a ser una con producción propia.

El Secretario Técnico de la presidencia salvadoreña, Alexander Segovia, dijo que ya está lista la ley para transformar al BMI, así como otros dos anteproyectos para dotar de herramientas nuevas a esta institución que no solo apoyará a los pequeñas y medianas empresas, sino también a las instituciones financieras que operan en El Salvador.

Según el presidente del BMI, Ricardo Mora, son tres leyes las que debe aprobar la Asamblea Legislativa, la Ley de creación del Banco de Desarrollo, la Ley para el Fondo de Desarrollo Economico (FDE) y una normativa para el Fondo Salvadoreño de Garantías (FSG).

Las tres entidades serán independientes y tendrán sus propios fondos. Así, el Banco contará con un capital inicial de US$200 millones, el FDE, US$65 millones y el FSG tendrá un capital de US$20 millones, que se podría ir apalancando con financiamientos externos y colocación de bonos en el tiempo, hasta obtener unos US$1.600 para apoyar a 12 sectores productivos de El Salvador, dijo Mora.

Estos sectores son: agropecuario, agroindustria, industria, servicios, energía, exportaciones, estudiantes, turismo, vivienda, infraestructura productiva, gobiernos locales y micro y pequeña empresa.