Washington. Los diálogos sobre cambio climático previstos para noviembre en México podrían avanzar respecto a la forma en que los Estados más pobres lidiarán con el problema, pero se necesitan progresos más concretos en las negociaciones, dijo una alta funcionaria del Banco Mundial.

Las amplias diferencias sobre las metas de emisiones y acerca de quién debería pagar por las naciones más pobres mientras luchan contra el cambio climático han estancado las negociaciones para forjar un nuevo pacto climático global.

En una entrevista, Kathy Sierra, vicepresidenta de desarrollo sustentable del Banco Mundial, cargo que incluye temas medioambientales, dijo que pasos pequeños en México podrían ayudar a construir la confianza para discutir temas difíciles, como reducciones de emisiones vinculantes.

"Pienso que lo que necesitamos es algún triunfo. Y algo de triunfo en algunas de las cosas que están a punto y otras que son un poco difíciles, para tener confianza en ambas partes", dijo.

Sin embargo, Sierra está optimista de que los grupos avancen en temas importantes, como por ejemplo cómo ayudar a los países empobrecidos a pagar la batalla contra el cambio climático, donde una de las soluciones vistas es financiar más proyectos de energía alternativa.

"La mayoría de los observadores sienten que hay lugar para un par de saltos adelante", indicó Sierra. "Puede no ser la negociación completa de un tratado, pero hay piezas que la gente espera que se unan", agregó.

Esas partes, dijo Sierra, incluyen el avance en los fondos para ayudar a los países pobres a reducir a deforestación y proteger sus bosques tropicales.

Seis meses después de que los negociadores climáticos salieran decepcionados por los resultados de las conversaciones en Copenhague, Sierra dijo que nuevamente estaba creciendo el impulso para lograr un nuevo pacto que reemplace al Protocolo de Kioto, que expira el 2012.

El encuentro de Copenhague falló en alcanzar un pacto para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, arrojó un acuerdo que destinó US$30.000 millones anualmente durante los próximos tres años para ayudar a los Estados pobres que combaten en cambio climático.

"Las cosas fueron más apagadas tras Copenhague (...) hubo mucha pausa en el sistema (...) pero ni sensación de nuestros contactos ahora es que la gente se reagrupó y aunque sí, hay un ambiente fiscal muy difícil (en las economías avanzadas), eso no significa que deberíamos detenernos", agregó Sierra, refiriéndose a los déficits fiscales de países occidentales.