El Cairo. Los bancos abrieron hoy en Egipto luego de una semana sin operaciones, mientras la economía del país luchaba por recuperarse de los daños causados por la revuelta popular que derrocó a Hosni Mubarak y las posteriores huelgas laborales.

Los gobernantes militares observaban de cerca mientras muchos egipcios retomaban sus trabajos en el primer día de la semana laboral, después de prohibir las protestas y paros y pedir a los trabajadores que dejaran de lado su fervor revolucionario.

El Museo Egipcio de El Cairo y las pirámides de Giza estaban entre los centros turísticos que reabrieron sus puertas al público por primera vez en tres semanas.

El lucrativo sector turístico de Egipto fue duramente impactado dado que los extranjeros se mantuvieron alejados del país debido a la revuelta. Había algunas protestas menores en El Cairo.

Los militares, que intentan aplacar a reformistas pro democracia que buscan un rápido cambio, dijeron el fin de semana que los cambios constitucionales para permitir que las elecciones se celebren en seis meses estarían listos pronto y que la aborrecida ley de emergencia sería levantada antes de los comicios.

"Una nueva Constitución es una meta a largo plazo. Primero saquemos los defectos de nuestro sistema y llevemos adelante el proceso", dijo un experto de la nueva comisión de cambio constitucional.
"La opinión del pueblo es el factor más importante en este proceso", sostuvo.

Los militares egipcios también afrontan su primera prueba diplomática el domingo, con dos buques navales iraníes que cruzarán el Canal de Suez hacia el Mediterráneo, en un hecho que ha generado gran preocupación en Israel.

En una difícil sesión, los militares aprobaron el paso de las embarcaciones iraníes. El Cairo es un aliado de Estados Unidos, Egipto fue la primera nación árabe en firmar un tratado de paz con Israel y sus lazos con Irán han sido mayormente tensos en las últimas tres décadas.

Los egipcios generalmente respetan a las fuerzas armadas, que tuvieron un rol crucial en la caída de Mubarak pero no intervinieron, aunque algunos desconfían de sus intenciones de reformar el corrupto y opresivo sistema que apoyaron por décadas.

El fin de semana una corte aprobó la formación de un nuevo partido político que estuvo pidiendo una licencia por 15 años, convirtiéndose en el primero en ser reconocido tras el derrocamiento de Mubarak e ilustrando el terremoto político que sacude al nuevo Egipto.

El Partido Wasat, fundado por un ex miembro de los Hermanos Musulmanes, intentó obtener una licencia en cuatro oportunidades desde 1996, pero su pedido había sido rechazado por paneles liderados por altos funcionarios del partido gobernante, un procedimiento para reprimir a la oposición.