Nueva York. Los precios del crudo subieron el miércoles por segunda sesión seguida, tras la publicación de datos que indicaron que los inventarios en Estados Unidos cayeron a su menor nivel desde febrero de 2015, aliviando las preocupaciones sobre un exceso de suministro que afectaron a los mercados en las últimas semanas.

El crudo Brent ganó 49 centavos, o un 0,67 por ciento, a 73,93 dólares el barril. El petróleo ligero estadounidense subió 78 centavos, o un 1,14 por ciento, a 69,30 dólares el barril.

Los inventarios de crudo cayeron 6,1 millones de barriles en la semana al 20 de julio, mostraron datos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, a 404,9 millones de barriles. Analistas esperaban una baja de 2,3 millones de barriles.

Los inventarios en Cushing, Oklahoma, punto de entrega del contrato en Estados Unidos, retrocedieron en 1,1 millones de barriles, dijo EIA, su menor nivel desde noviembre de 2014.

Sin embargo, los avances de los precios fueron limitados tras la publicación de los datos, debido a que la mayor parte del descenso se dio en la región de la costa oeste. Los inventarios en el área tocaron su cota más baja desde diciembre de 2011.

El mercado generalmente desestima las grandes caídas de inventarios cuando se concentran en la costa oeste, dijo John Kilduff, socio de Again Capital Management en Nueva York, debido a que la limitada conectividad entre la región y el resto del país implica que "no es tan importante para la situación general de los inventarios".

La confianza se vio respaldada también por un reporte del Fondo Monetario Internacional que apuntó a la posibilidad de que Venezuela cierre el año con una variación récord de un millón por ciento en su inflación, limitando su capacidad de impulsar su producción petrolera, dijo Stephen Innes, operador de la correduría OANDA.

"La producción de petróleo de Venezuela ya se ha hundido a un mínimo de 30 años, de 1,5 millones de barriles por día en junio", afirmó.

Los precios del crudo habían sido lastrados este mes por la disputa comercial entre Estados Unidos y China, así como con otros grandes bloques económicos, lo que planteó la posibilidad de un menor crecimiento económico y una demanda de energía más débil.