Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA (BBVA) está lanzando una agresiva campaña para expandir sus operaciones de banca de inversión en América Latina, Asia y Estados Unidos, aprovechando su presencia en esos mercados y la debilidad de algunos rivales.

El segundo banco de España por activos es más conocido por otorgar créditos hipotecarios y captar depósitos que por asesorar fusiones y adquisiciones o comprar y vender valores.

Ahora, tras capear la crisis financiera mejor que muchos competidores, BBVA ha decidido la contratación de unos 1.000 especialistas en los próximos tres años en las áreas de banca de inversión, ventas, corretaje de valores y administración de activos. El objetivo es apuntalar negocios como renta fija, materias primas y asesoría en fusiones de empresas, especialmente en acuerdos entre Asia y América Latina.

De todos modos, el camino que debe recorrer para llegar a las grandes ligas de la banca de inversión es largo. En lo que va del año, BBVA ocupa el lugar 34 en el mercado global de deuda y el 77 en el de fusiones y adquisiciones, según los datos de Dealogic.

El banco español promete invertir unos EUR400 millones, US$557 millones, en la creación de una plataforma tecnológica que apoye las nuevas operaciones. Las nuevas contrataciones se sumarán a un equipo de banca de inversión conformado por cerca de 4.000 empleados en 27 países. Una portavoz de la institución explicó que la cantidad final de nuevos especialistas dependerá de la marcha de la expansión. La nueva dirección del banco surge en medio de un severo bajón de la economía española, de donde proviene un tercio de sus ingresos. El desempleo ha alcanzado el 20% en España y las preocupaciones acerca de la deuda del país han elevado los costes de financiación de los bancos locales.

Desde el estallido de la crisis crediticia, BBVA y Banco Santander SA (STD) han ejercido su influencia como acreedores de empresas en Europa y Latinoamérica para asesorar fusiones y colocar valores.

BBVA, por ejemplo, fue el banco colocador de la salida a bolsa de la filial de energías renovables de la italiana Enel SpA, una operación de 10.500 millones de euros. Santander, en tanto, fue uno de los bancos que ofreció una línea de crédito de US$45.000 millones a la minera anglo-australiana BHP Billiton Ltd. para financiar su oferta por la compañía canadiense de fertilizantes Potash Corp. of Saskatchewan Inc.

"No hemos sido quemados por los activos tóxicos y no nos tenemos que reestructurar. Hay espacio para sacar el máximo de valor a nuestra posición actual", asegura José Barreiro, director de gestión de activos y banca mayorista.

Los primeros pasos ya están dados. La división contrató 300 empleados, entre los que están los miembros de un equipo para fusiones y adquisiciones, con sede en Hong Kong, para concentrarse en acuerdos transfronterizos entre China y América Latina. 

En febrero, alcanzó un acuerdo con una unidad de China CITIC Bank, en el que BBVA tiene un 15%, para obtener y ejecutar mandatos en nombre de empresas chinas interesadas en compras en Latinoamérica. BBVA es uno de los siete bancos que financiarán la construcción de una planta de gas natural licuado en México al extender US$59,8 millones en créditos a la japonesa Mitsui y las coreanas Kogas y Samsung, las constructoras del proyecto. 

La entidad también concedió un préstamo de US$30 millones a la petrolera estatal mexicana Pemex para comprar maquinaria.

La división de banca de inversión y mercados de capital del BBVA contribuye al algo más del 20% del beneficio del banco antes de provisiones. El banco aspira a incrementar esa aportación a entre el 25% y el 30%. Barreiro dice que no el banco no entrará en actividades de riesgo como operaciones con recursos propios o valores complejos, sino que se concentrará en renta fija, financiación y asesoría.

Aunque algunos analistas piensan que la posición estratégica de BBVA en América Latina, Asia y Estados Unidos lo deja en una buena situación para acometer esta expansión, su escasa presencia en Brasil podría afectar sus planes.

Otro obstáculo es que el cambio desde un banco concentrado en préstamos y depósitos a uno de inversión no es fácil de lograr. El británico HSBC Holdings PLC, por ejemplo, intentó recorrer este trayecto, pero no tuvo más remedio que replegarse cuando los costes se dispararon y el nuevo personal chocó con la conservadora cultura de la institución.

La estrategia de dar un mayor ímpetu a la banca de inversión no significa que el banco dejará de lado su deseo de expandir sus operaciones minoristas. Ángel Cano, consejero delegado de BBVA, dijo recientemente a la prensa que la institución está a la caza de adquisiciones de entidades minoristas en Estados Unidos, Europa y América Latina.