Tegucigalpa. Mientras las autoridades de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) anuncian una pronta revisión al subsidio eléctrico, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es del parecer que esta asistencia social se mantiene en porcentajes razonables, pero que aún hay trabajo por hacer. 

El representante del BID en Honduras, Ian Walker, coincidió que es razonable mantener el subsidio eléctrico hasta 150 kilovatios hora. Datos de la ENEE indican que entre 560.000 y 600.000 familias son beneficiadas con esta cantidad.

A inicio del presente gobierno se redujo el techo del referido subsidio y existe la intensión de las autoridades de la estatal eléctrica para depurar la cantidad de personas que reciben este beneficio porque viven en colonias residenciales.

Comentó que el ajuste por combustible cargado en la factura eléctrica de presente mes es un costo que debe ser cargado a los consumidores. “Las únicas opciones que el país tiene es que el cliente de la ENEE lo pague o que exista un subsidio gubernamental”, expresó.

El problema, no obstante, es que al destinar más recursos con subsidios estatales se deja de atender temas más prioritarios y que benefician a la población más pobre de Honduras.

“La gente que consume energía eléctrica en Honduras, además, típicamente es menos pobre. Es importante también mandarles como señal a las personas cuál es el costo real de la energía”, detalló.

Retos. El representante de BID expresó que el gran desafío que enfrenta Honduras para abaratar el precio de la energía eléctrica es buscar eficiencia en la generación, negociar buenos contratos con los generadores privados, reducir las grandes pérdidas en la red de transmisión y distribución.

Walker fue del parecer que es necesario reducir el porcentaje de pérdidas que superan un 25%, mermar la morosidad y hacer efectivo el proceso de cobro de la energía consumida.

Al respecto el ex presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), Luis Larach, expresó que es básico y urgente en este momento revertir la reducción de las pérdidas en las líneas de distribución.

La ENEE, continuó, tiene pérdidas actuales que oscilan entre 26 y 27%. Si se repararan las líneas de distribución y transmisión se reduciría este porcentaje a un aceptable 15%. Con esta reducción de entre 11% a 12% en pérdidas se lograría un ahorro de más de 130 megavatios.

“En este momento esta es la cantidad de  energía que estamos botando”, expresó.

Además, efectuó la advertencia de que la población no puede continuar con la contratación de energía térmica porque es onerosa y cada día se hace más difícil pagar esta factura a las térmicas. Honduras es un país que no produce combustibles para quemarlos sin control.

"De igual manera, tampoco, es recomendable acrecentar el parque térmico en el país porque nos tienen postrados en la miseria”, manifstó.

La opción, brindada por el empresario, es acelerar la construcción de los pequeños y megaproyectos generadores de energía limpia.