BONN. Bolivia acusó este sábado a Estados Unidos y Dinamarca de reducir la ayuda al país sudamericano como castigo por su fuerte oposición al Acuerdo de Copenhague para combatir el calentamiento global.

Bolivia, Cuba, Nicaragua y Sudán estuvieron entre los opositores más fuertes del Acuerdo de Copenhague, ahora respaldado por unas 120 naciones.

Tales países dijeron que el objetivo del acuerdo de limitar un alza en las temperaturas promedio del mundo a menos de 2 grados Celsius sobre los niveles de la edad pre-industrial causarían una catástrofe para millones de personas.

"Algunos proyectos concretos han sido cancelados", dijo a periodistas el jefe de delegados de Bolivia, Pablo Solón, durante las conversaciones del 9 al 11 de abril entre 175 naciones en Bonn que buscan que las negociaciones sobre el clima de Naciones Unidas (ONU) se reinicien después de la dividida cumbre de diciembre.

"Hemos recibido un recorte de ayuda (...) Ese es el caso de Dinamarca y el caso de Estados Unidos", acusó. "Pensamos que son muy injustos, creemos que es una forma de castigo", sostuvo.

Solón dijo que los proyectos estadounidenses cancelados en Bolivia, cuyo Gobierno izquierdista está con frecuencia enfrentado a Estados Unidos, totalizan cerca de US$ 3 millones a US$3,5 millones. No dio un número para el supuesto recorte de ayuda danesa.

El enviado sobre el clima de Estados Unidos, Todd Stern, dijo al diario Washington Post el viernes que Estados Unidos daría prioridad a los países que respaldaran el acuerdo. De este modo, US$3 millones a Bolivia y US$3,5 millones de dólares a Ecuador.

Dinamarca no ha condicionado la ayuda a la aceptación del Acuerdo de Copenhague. Pero un proyecto de ayuda del Gobierno danés presentado el 19 de marzo prevé un cambio general en su programa de ayuda para el desarrollo con el fin de asistir a las naciones más pobres de Africa.

El acuerdo de tres páginas sostiene la meta de US$10.000 millones de ayuda para el clima a naciones en desarrollo desde 2010-2012, subiendo US$100.000 millones de dólares desde el 2020 para ayudar a afrontar sequías, inundaciones, deslaves y el alza en el nivel del mar.

El texto no hace mención a ayudar sólo a los signatarios del acuerdo entre las naciones en desarrollo.

Un delegado sudanés dijo que su nación no ha sentido ningún impacto sobre la ayuda, pero auguró que habrá presión sobre muchas naciones pobres para firmar el acuerdo.

Bolivia objetó el Acuerdo de Copenhague, diciendo que una subida de las temperaturas por encima de la era pre-industrial debería limitarse a 1 grado Celsius, no dos grados, la meta más dura exigida en el mundo.

Paralelamente, México ofreció un plan flexible para las negociaciones en la ONU del 2010 antes de la próxima cumbre anual en el balneario de Cancún desde el 29 de noviembre al 10 de diciembre, apuntando a evitar las disputas de Copenhague que finalmente hicieron fracasar el acuerdo.

"No queremos el mismo grupo de países reuniéndose una y otra vez", dijo el jefe negociador sobre el clima de México, Fernando Tudela. "Dependiendo del tema, los partes que participarían serían diferentes. Sería como un estilo de gimnasia de consultas informales", planteó.