La Paz. La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) informaron que pese a que la producción agrícola de cultivos del oriente como trigo, girasol y soya se encuentran relativamente altos en comparación a 2008 y 2009, se avizora una crisis alimentaria en el país.

Según Demetrio Pérez, presidente de Anapo, la producción en la agricultura tuvo efectos negativos a causa de la sequía y las fuertes lluvias, pero dijo que existe un leve crecimiento en la producción. Por ejemplo en el caso de la soya el 2008 se registró 409,3 mil toneladas métricas (TM), con un área cultivada de 195,9 mil hectáreas. En 2009, la producción fue de 561,1 mil TM y el espacio cultivado se extendió a 284,9 mil hectáreas.

En tanto, el año pasado el trigo subió en 192,8 mil TM con un espacio cultivado de 92,2 mil hectáreas a comparación del 2008 de 140,6 mil TM y en 74,0 mil hectáreas. Respecto del girasol la producción en 2009 bajó de 456,7 TM en 2008 a 310,8 mil TM y el área cultivable disminuyó de 304,5 a 235, 4 mil hectáreas.

Sobre la producción cañera, el presidente del IBCE, Gary Rodríguez, dijo que existe una disminución de un 30%, algo que también obedece a los efectos climáticos que dañaron el cultivo.

Es que en los últimos años, el país viene siendo afectado por fuertes lluvias y sequías que afectan la producción agrícola y que ha mermado en el abastecimiento para el mercado interno. No obstante, pese a ello los productores han decidido mantener el índice de producción y disminuir las exportaciones como es el caso del azúcar.

“En el caso de la caña hay una disminución en un 30% de lo que es la previsión para este año, otro tanto está pasando con el girasol, entonces la crisis alimentaria se avizora”, enfatizó el presidente del IBCE.

En este sentido, recomendó al Gobierno realizar buenas políticas públicas para poder enfrentar los efectos negativos de las lluvias y sequías en la producción agrícola.

“Pero no sólo de una forma reactiva, sino más bien de una forma productiva, produciendo más, dando estímulos de orden crediticio, de orden tecnológico, para dar garantías de mercado y que los agentes económicos puedan generar e invertir su utilidad y así se pueda generar más su producción de hacinamiento y almacenamiento y con ello tener abarrotado el mercado interno”, expresó.

Por su parte, el presidente de Anapo, expresó la necesidad de que el Gobierno pueda fomentar la producción con créditos financieros y garantizar la seguridad jurídica, respecto al saneamiento de tierras.

“Nos falta seguridad jurídica; además, otro aspecto negativo son los créditos que son demasiado inviables para el productor por los requisitos de la banca; es decir, no tenemos garantías plenas para la producción agrícola”, dijo Pérez, según consigna El Diario.

Seguridad alimentaria. Hace algunas semanas la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Bolivia, advirtió que la sequía y la helada dañaron a la producción agrícola y al sector ganadero, por el que afectará la seguridad alimentaria del país.

La FAO aseguró que ambos fenómenos naturales que se registraron no hace mucho en Bolivia dejaron secuelas graves para la producción agrícola, además de los ganaderos, avicultores, quienes aún recién se están recuperando.

Las regiones más afectadas por estos fenómenos naturales fueron Santa Cruz, el Chaco y la región altiplánica del país.

Exportación. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reportados hasta julio, las exportaciones del país han crecido en términos de valor un 28% comparativamente del 2009 que fue el año de la crisis. Sin embargo, Rodríguez, recalcó que el índice de exportaciones cayó en US$211 millones en comparación del 2008.

Respecto de los créditos por exportación, Rodríguez sostuvo que existe una preocupación que hicieron pública, porque la mayor parte de los recursos el Gobierno invierte en políticas extractivas.

“Según datos del INE hasta julio de 2010, 78 de cada US$100 que Bolivia obtiene por exportación, se va generando en recursos extractivos, en recursos no renovables, sin mayor valor agregado como es el caso del gas, de los minerales, de hecho el 42% de las divisas que entran son del gas, 35 % son minerales y también aquí vemos el efecto precio, porque, si bien las exportaciones están creciendo, el valor no está siendo acompañado por el crecimiento en una misma proporción, lo que quiere decir que Bolivia es más dependiente que antes del mercado mundial de las variaciones de precio y esa dependencia nos hace altamente vulnerables”, aseveró.

Sin embargo, respecto al sector agroindustrial, agropecuario, forestal, manufacturero y artesanal, no tendría mayores impulsos por el Gobierno. “El sector no tradicional que debería merecer más impulso por parte de las políticas públicas y que tiene que ver con la alta generación de empleo, ahí el incremento de exportación es mínimo, el azúcar por ejemplo cayó en 15 mil toneladas, comparativamente al año pasado, el girasol cayó en 76 mil toneladas, esto significa una disminución importante de más de US$15 millones de caída solamente en estos dos productos. Si bien hay algunos productos en el caso de los textiles, cueros están creciendo a una taza importante y en lo que respecta a la soya y sus derivados se nota un pequeño crecimiento en términos de valor en cuanto a su volumen”, añadió.

Pese a que el sector agropecuario tuvo que soportar los efectos de los fenómenos climáticos, no se sufrirá pérdidas ni tampoco habrá escasez de alimentos, por lo menos eso aseguró el Gobierno.