La Paz. El vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, anunció hoy una inversión de US$10.000 millones entre 2017 y 2021 para impulsar la cadena productiva de hidrocarburos.

     "Nuestra responsabilidad es que en un lapso de cinco años las inversiones en exploración, desarrollo, refinación, transporte, comercialización, almacenaje, industrialización e infraestructura sean de US$10.000 millones, entre 2017 y 2021", expresó.

     "Seguiremos haciendo del sector petrolero un sector fundamental de la economía boliviana", agregó García Linera en el marco del Congreso de Gas y Energía de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (este).

     El vicepresidente recordó que entre 2006 y 2016, Bolivia invirtió en hidrocarburos cerca de US$12.000 millones.

     Según el vicepresidente, se estableció como prioridad la exploración y desarrollo de hidrocarburos, por lo que hasta 2021 se invertirán US$6.221 millones.

     El funcionario informó que Bolivia tiene una cartera de 27 proyectos de exploración con un potencial de 35 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas, de los cuales se priorizarán 12, con un estimado de 17,8 TCF hasta 2021.

     El vicepresidente explicó que en el marco de la reingeniería del sector hidrocarburífero, las empresas deben sujetarse a la austeridad por la que atraviesa el sector en el país y al Decreto Supremo No.3278.

     Dicho decreto permite adecuar a una banda de precios internacionales los costos de operación en Bolivia, lo que permitirá que "más del 50 por ciento de los costos vayan a recaer en el Estado boliviano".

     García Linera aseguró que Bolivia es y será el proveedor confiable de gas en Suramérica por muchos años más, además de exportador dominante a mercados grandes como Brasil y Argentina.

     El funcionario destacó que, como producto de las inversiones, en el período 2006-2016 se duplicó la producción de gas, de alrededor de 30 millones de metros cúbicos día de gas (MMmcd) a 60 MMmcd.

     El vicepresidente agregó que ello repercutió en un incremento de la renta petrolera de 4.587 millones de dólares en 1985-2005 a 33.330 millones de dólares de 2006 a 2016.