Oslo. El presidente de Bolivia, Evo Morales, demandó el jueves a los países ricos una radical reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, al 50% hacia el año 2017, advirtiendo que se necesitaban acciones enérgicas para salvar a la "Madre Tierra".

El gobernante dijo que un pacto climático a nivel de Naciones Unidas debería fijar una rápida reducción de esas emisiones y limitar el aumento de las temperaturas a sólo un grado Celsius sobre las que se registraban en tiempos pre-industriales, la meta más dura planteada hasta ahora.

"El debate se enfocará en la estabilización de la temperatura y la reducción de las emisiones", dijo el izquierdista Morales en una conferencia de prensa durante una visita a Oslo, en la que reafirmó su advertencia de que el planeta "está en peligro". "Lo que debe guiar esto es la razón", agregó sobre las negociaciones encaminadas a una nueva cumbre mundial ambiental convocada por la ONU para fin de año en Cancún, México.

Cualquier acuerdo global de la ONU debe ser adoptado por unanimidad, lo que da influencia a Bolivia y a un pequeño grupo de países que han bloqueado en una cumbre mundial del año pasado en Copenhague un pacto no vinculante para disminuir el ritmo del calentamiento global.

Bolivia presentó el mes pasado a Naciones Unidas las conclusiones de una conferencia ambiental alternativa, con la demanda de que los países ricos reduzcan sus emisiones a niveles inferiores a los del año 1900, algo mucho más exigente que lo establecido por el mundo desarrollado.

Temperatura en alza. La conferencia alternativa realizada en abril en el pueblo boliviano de Tiquipaya fijó también la meta de limitar el alza de las temperaturas a un grado centígrado.

Muchos expertos dicen que esta propuesta es irreal porque las temperaturas ya han subido 0,7 grados desde los registros previos a la revolución industrial y seguirán en ascenso.

Naciones Unidas calcula que las medidas planeadas para frenar las emisiones de gases de invernadero limitarían el alza de las temperaturas a tres grados, en tanto que el acuerdo de Copenhague fijó la meta de dos grados.

Incluso países pequeños y las naciones más pobres de Africa -vulnerables a amenazas como la desertificación, inundaciones o subidas del nivel del mar- apoyan limitar el alza de temperaturas a 1,5 grados, por encima de la propuesta defendida por Bolivia.

Morales dijo que estaba abierto a dialogar, pero remarcó que las conclusiones de la conferencia climática alternativa "deberían ser tomadas en cuenta".

La propuesta radical embanderada por Bolivia planteaba el riesgo de que una próxima ronda de negociaciones de la ONU, del 31 de mayo al 11 de junio en Bonn, Alemania, tropiece con diferencias entre ricos y pobres aún más grandes que las que bloquearon la cumbre de Copenhague.

El ministro noruego de Ambiente, Erik Solheim, dijo que Noruega, así como Bolivia, quería un pacto climático ambicioso pero señaló que todas las opiniones debían ser tomadas en cuenta.

"Es importante lograr un acuerdo internacional amplio y que considere los puntos de vista de países como China e India", dijo en la misma conferencia de prensa.

Las conversaciones entre Noruega y Bolivia se enfocaron también en una posible cooperación petrolera, dijo Solheim. Noruega tiene una industria de gas y crudo controlada por el Estado y Bolivia ha nacionalizado sus hidrocarburos hace cuatro años.