La Paz. El gobierno izquierdista de Bolivia cambió este viernes al presidente de la corporación estatal Comibol, en procura de facilitar una solución al conflicto entre dos sectores se trabajadores que se disputan el control de la segunda mina de estaño del país.

El desacuerdo entre ambos sectores llevó a enfrentamientos que terminaron con un muerto y varios heridos.

Héctor Córdova fue reemplazado en la presidencia de la Comibol por Edgar Tapia, un ingeniero metalurgista que ya trabajaba en la empresa estatal como uno de los responsables del próximo inicio de operaciones de Karachipampa, la primera fundición de plomo y plata de Bolivia.

"En el momento crítico que vivimos, esperamos que con su contribución podamos resolver los problemas", dijo a la nueva autoridad el ministro de Minería, Mario Virreira, en la ceremonia de cambio realizada en la noche del viernes.

La minería, que ha sido afectada mínimamente por las políticas de nacionalización del presidente Evo Morales, es el segundo sector exportador de Bolivia, después del gas natural, y sus despachos al exterior alcanzarían este año un valor de unos US$3.000 millones.

El cambio en la Comibol se produjo tres días después de que la disputa por la mina Colquiri entre mineros asalariados de la Comibol y mineros cooperativistas deviniera en enfrentamientos a dinamitazos en el centro de La Paz que dejaron un manifestante muerto y nueve heridos.

"He presentado mi renuncia en realidad hacía ya 15 días para allanar el camino a un acuerdo que consolide el proceso de recuperación del dominio estatal sobre los minerales", dijo Córdova a Reuters.

La mina andina de estaño y zinc Colquiri, a unos 200 kilómetros al sur de La Paz, fue nacionalizada y puesta bajo dependencia de la Comibol en junio pasado, luego de semanas de choques entre trabajadores sindicalizados y cooperativistas por el acceso a la considerada veta más rica del yacimiento.

El gobierno preservó entonces una parte del yacimiento para los cooperativistas, sujetos a control de la Comibol, pero esto no pudo evitar el resurgimiento de la disputa.

Tras la nacionalización de Colquiri, Glencore accedió a modificar los contratos de las otras dos minas de zinc, plata y estaño que opera en Bolivia -Porco y Bolívar-, cediendo a la Comibol la mayoría accionaria y el control operativo.

Córdova dijo poco antes de renunciar que estaban avanzadas las negociaciones para cambios similares de contratos con otras transnacionales mineras, como la estadounidense Coeur D'Alene.

Sin embargo, esta nacionalización no afectaría a la mayor mina de plata y zinc del país, San Cristóbal, del grupo japonés Sumitomo, según dijeron fuentes gubernamentales.