La Paz. Bolivia invirtió más de US$12 millones de dólares en la importación de 1.800 toneladas de tabacos y cigarrillos durante la gestión 2013, según los datos proporcionados por el privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

En informe también especifica que de este total dos departamentos, Santa Cruz (este) y La Paz (oeste) acaparan el 98% del consumo.

Sobre estos datos la jefa de la Unidad de Estadística del IBCE, Jimena León, explicó que Santa Cruz consume 900 toneladas de cigarrillos y tabaco al año, seguido por La Paz y Pando.

"El departamento de Santa Cruz importó el 50% de las 1.800 toneladas del total importado en la gestión 2013, La Paz importó el 48%, de ese monto, y Pando el 2%", declaró la especialista.

De acuerdo con los datos del IBCE, en los últimos cinco años, la compra de tabaco y cigarrillos del exterior creció en 38% en términos de valor y en 27% en términos de volumen.

"En el 2009 la importación de tabacos y cigarrillos alcanzaba los US$9 millones, en el 2013 esta cifra aumentó a más de US$12 millones, es decir, hubo un crecimiento del 38%", precisó.

La entidad privada también precisó que en el caso del volumen de tabacos y cigarrillos, en 2009 se importó 1.500 toneladas, sin embargo en el 2013 aumentó este monto a más de 1.800 toneladas.

Desde el año 2000, Bolivia tuvo un incremento promedio en la compra de tabacos y cigarrillos del 17%.

El producto proviene de 14 países, aunque los mayores volúmenes de importación se centran en cuatro: Brasil con US$4,3 millones, seguido de Alemania (US$3 millones) y posteriormente Paraguay y Colombia.

Un informe difundido en febrero por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que el 30% de la población boliviana fuma, lo que sitúa al país en el segundo lugar de la región en cuanto al consumo de tabaco se refiere; superado solamente por Chile, donde el 41% de la gente es adicta a la nicotina y donde se estima que 40 personas mueren en promedio cada día por enfermedades asociadas al consumo de tabaco.

En los últimos años se han adoptado algunas políticas públicas para reducir el consumo de este producto en Bolivia, como la prohibición de publicidad que incite a comprar cigarrillos o la obligación de colocar imágenes que reflejan las consecuencias de este hábito en las cajetillas.

No obstante, tal como evidencian los datos de la OPS, tal parece que estas medidas no han logrado su cometido.