En el último año, Bolivia importó casi cuatro veces más cerveza de lo que vendió al mercado externo. Mientras en 2015 las ventas llegaron a US$3,56 millones, las compras sumaron US$9,10 millones, según datos oficiales.

Las compras del exterior de esta bebida alcohólica, no destilada, fue influenciada por la fuerte apreciación del boliviano, la devaluación de las monedas de otros países, el incremento del precio de ese producto hecho en nuestro país, el bajo gravamen del Impuesto a los Consumos Específicos (ICE) importados y la preferencia de los consumidores por productos extranjeros, según el analista económico Jimmy Osorio.

Las cifras sobre la importación de esta bebida espumosa son elocuentes. En 2015 se importó por un valor de $us 9,96 millones y en 2016 las compras subieron hasta los $us 11,22 millones. En ese periodo, el alza fue de 12,59%, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) y procesados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). Se importó más de Brasil, México, Argentina, Estados Unidos y Alemania. En total se compró de 19 naciones.

En cuanto a las exportaciones, en 2015 se vendió por un valor de US$3,55 millones y en 2016 la venta bajó a US$2,97 millones. En ese periodo la caída fue de 16,36%. Se exportó a 11 países, principalmente a Chile, España, Estados Unidos, Puerto Rico y Colombia.

Como muestra de este crecimiento, el Informe Mundial de Situación sobre Alcohol y Salud, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2014, detalla que el 77% de los bolivianos (cuya edad iguala o supera los 15 años) consumen cerveza, el 19% bebidas espirituosas (destiladas) y el 4% prefiere vino.