La Paz. El gobierno boliviano inauguró este viernes la primera planta separadora de líquidos de Río Grande, en el departamento de Santa Cruz (este), con la que según el presidente Evo Morales "se empieza a construir la nueva Bolivia" al abrirse paso a la industrialización de hidrocarburos.

Allí se producirá gas licuado de petróleo (GLP), gasolina e isopentano.

El presidente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, declaró que con la planta se "elimina la subvención al GLP" y se garantizará la exportación de 5.500 toneladas del hidrocarburo a Paraguay.

El complejo procesará alrededor de 5,6 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) de gas natural para obtener 361 toneladas métricas diarias (TMD) de GLP, 350 barriles por día (BPD) de gasolina natural y 195 BPD de isopentano.

El Estado boliviano destinaba US$61 millones a la subvención de GLP, lo que ya no sucederá.

Villegas informó que, como parte de la acción socia, en zonas aledañas a la construcción de la planta también fueron entregadas obras como un microhospital, y está en curso la implementación de proyectos de desarrollo productivo.

El funcionario explicó que el nivel de procesamiento se explica por las restricciones en la extracción del poder calorífico del gas enviado a Brasil.

Al acto público asistieron el presidente Evo Morales; el vicepresidente Alvaro García; el ministro de Hidrocarburos Juan José Sosa; el presidente de YPFB, así como representantes de diferentes sectores sociales y personalidades.

Este emprendimiento que abre paso a la industrialización del gas natural demandó una inversión superior a los US$160 millones, provenientes de un crédito del Banco Central de Bolivia (BCB).

El presidente Morales, en la ceremonia inaugural, dijo que después de 180 años empieza la industrialización tras enfrentar muchos problemas.

"Con la entrega de la primera planta separadora de líquidos hemos empezado a construir la nueva Bolivia", destacó Morales.

La firma Astra Evangelista Sociedad Anónima (AESA) construyó la planta que cuenta con seis tanques fabricados en Bolivia bajo estándares internacionales y que son los más grandes del país. Cada uno mide 39 metros de largo por 4,8 metros de alto.