La Paz. Los productores de oleaginosas advirtieron este viernes que, pese al incremento de hectáreas sembradas e incentivos ofrecidos, la producción de maíz durante el 2011 será deficitaria.

Por lo mismo, piden al gobierno que permita el uso de semilla transgénica.

Esta realidad actual fue advertida por el presidente de la asociación de productores de oleaginosas y trigo (Anapo), Demetrio Pérez, durante un evento organizado por la confederación de empresarios privados de Bolivia (CEPB).

“Tenemos la esperanza de poder sembrar en este año más de 90.000 hectáreas, lo cual representa unas 360.000 toneladas (de maíz), pero no es suficiente porque la demanda nacional está superando las 77.000 toneladas. Todavía somos deficitarios y el resto de la demanda hay que cubrirla con la importación”, dijo.

La escasez de este producto en meses anteriores ha provocado la suspensión de operaciones de pequeñas empresas avícolas y el incremento en el precio de la carne de pollo.

La aguda sequía que se registró en el 2010 fue parte de las causas, recordó. “Este año esperamos tener una buena cosecha porque hasta el momento el clima en Santa Cruz ha sido favorable”, agregó.

De acuerdo con la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés), en enero el índice de precios de alimentos subió un 3,4% a nivel mundial, influenciado, principalmente, por el continuo incremento de la cotización del trigo y el maíz y una reducción de la oferta de ambos productos.

Respecto a los incentivos que ofreció el gobierno para comprar productos como el maíz a un precio superior al del mercado internacional, Pérez señaló que la oferta, al igual que el trabajo que se realiza en materia de mejoramiento genético de semillas, no es suficiente.

Según el presidente de la Anapo, el aumento en la productividad del grano está en función a las políticas que llegue a implementar el Ejecutivo en materia de seguridad jurídica y uso de transgénicos.

El promedio de productividad de la cosecha de abril subiría de 4 a 7 toneladas por hectárea sembrada con el uso de estos productos, agregó. “Si (el gobierno) permite (el uso de semillas transgénicas) podemos superar las 120.000 hectáreas de maíz sembradas. Rechazar (la implementación de estas semillas) es ignorar la demanda social de alimentos. No podemos vivir de la importación de productos transgénicos de otros países”, sostuvo.