La Paz. Las operaciones de la mina boliviana San Cristóbal, una de las mayores explotaciones mundiales de plata, plomo y zinc a cielo abierto, quedaron gravemente golpeadas este miércoles, como consecuencia de una prolongada huelga en el distrito de Potosí.

El gobierno izquierdista de Evo Morales dijo que la mina, del grupo japonés Sumitomo, debió detener su producción, pero un portavoz de la compañía aseguró que todavía había labores de extracción, aunque no de concentración y despacho de concentrados al extranjero.

"Ayer (martes) comuneros de Río Yura de Potosí han tomado las instalaciones eléctricas de aquella región poniendo en grave riesgo las operaciones de la empresa minera San Cristóbal. Ante esta situación, San Cristóbal ha paralizado su producción", dijo a reporteros el ministro de Minería, José Pimentel.

Advirtió que por esta situación la mina dejaría de producir concentrados valorados en al menos dos millones de dólares diarios, "con perjuicio sobre todo para la región, que dejará de recibir regalías".

Pimentel señaló que la toma de la estación eléctrica Punutuma, la única fuente de electricidad de San Cristóbal, se produjo en el marco de una huelga regional de dos semanas en el departamento sureño de Potosí, exigiendo que el Gobierno ejecute varios proyectos de desarrollo.

Esta es la segunda vez en cuatro meses que San Cristóbal enfrenta dificultades por conflictos sociales: en abril, estuvo a punto de quedar inactiva por el bloqueo de casi dos semanas de una vía férrea hacia Chile, por la que exporta concentrados e importa suministros.

El ministro agregó que el miércoles en San Cristóbal sólo había "labores de mantenimiento".

Previamente, fuentes de la empresa dijeron a Reuters que la amenaza de corte del suministro eléctrico desde Punutuma, que es parte de la red eléctrica nacional, impediría la reanudación de operaciones de la planta de concentración de la mina tras casi dos días de cierre por mantenimiento.

"Estamos muy preocupados, esperamos evaluar los acontecimientos para decidir si reanudamos o no las operaciones de la planta (...), si no lo hacemos podríamos enfrentar a corto plazo una paralización total de la mina", dijo al portavoz de San Cristóbal, Javier Prado.

En condiciones normales, San Cristóbal procesa diariamente unas 40.000 toneladas de minerales para producir unas 1.600 toneladas de concentrados de plata, zinc y plomo.

Pese a la huelga antigubernamental liderada desde hace dos semanas por el Comité Cívico de Potosí, la mina San Cristóbal había operado normalmente hasta el pasado fin de semana, incluso despachando su producto por vía férrea hacia el puerto chileno de Mejillones.

"Si tratamos de arrancar nuevamente la planta y nos bajan la luz, no hay modo de continuar operaciones es una situación muy complicada, pararíamos todo", dijo Prado.

Según un reporte de la empresa, las exportaciones de San Cristóbal en 2009 alcanzaron un valor bruto de US$860 millones.

El gobierno espera que la cifra suba considerablemente este año gracias a las fuertes alzas de los precios de los minerales en el mercado internacional.