Mineros asalariados y cooperativistas decidieron volver con su pulseta por la veta Rosario a La Paz, los primeros con una huelga de hambre a partir de este lunes y los otros con una marcha de 120.000 afiliados este martes. Mientras, Colquiri se encuentra aislada.

Hasta la noche de este sábado no había visos de solución y, por el contrario, los dirigentes de ambos sectores radicalizaban sus posiciones y reclamaban por la falta de una convocatoria gubernamental al diálogo. Los sindicalizados prácticamente aislaron la mina Colquiri, donde se halla la veta en cuestión, e incluso impidieron el paso de la Policía.

“De no resolverse el problema desde este lunes ingresaremos en una huelga masiva en La Paz”, anunció Edwin Rosales, secretario de Relaciones del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Minera Colquiri (EMC). Esto fue ratificado desde ese distrito por Orlando Gutiérrez, secretario de Conflictos de la misma organización.

En el otro frente, Segundino Fernández, delegado del Comité de Autodefensa de los Cooperativistas Mineros, anunció que “este martes 120.000 mineros cooperativistas” tomarán las calles de La Paz para protestar por “el incumplimiento y la falta de solución del Gobierno a este conflicto minero”.

Los asalariados exigen la nacionalización del 100% de la veta Rosario, rica en estaño, mientras que los cooperativistas piden el respeto al Decreto 1337, que les otorga en arrendamiento el 70% del reservorio mineral, además de las vetas Rosario “D” y Rosario “N”. El filón tenía que ser explotado en partes iguales por mineros de la estatal Comibol y los socios de la Cooperativa 26 de Febrero.

Ante este conflicto, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, en al menos tres ocasiones trató de resolver el problema, pero no tuvo éxito debido a las posiciones totalmente contrapuestas de ambos sectores. Este sábado ninguna autoridad se pronunció sobre el tema.

Los sindicalizados tomaron pleno control de Colquiri e incluso impidieron el paso de la Policía, cuyo inspector general, Carlos Flores, llegó aproximadamente a las 16.30 hasta el sector denominado La Cumbre, el acceso principal al centro minero, para buscar un escenario de diálogo. Allí, los asalariados ratificaron que no permitirán que los cooperativistas retornen, según contó a La Razón un policía que, junto a decenas de sus compañeros, se encontraba esperando instrucciones en la localidad de Caracollo, muy cerca del punto de conflicto.

Entretanto, la situación en Colquiri se mantenía tensa debido a que los mineros asalariados seguían armados con dinamitas y atrincherados en las montañas, en cuatro lugares estratégicos.

El dirigente de los cooperativistas, Segundino Fernández, denunció que la noche de este viernes y este sábado en la mañana fueron agredidos por este grupo. “No podemos retornar a Colquiri, nuestras esposas, los niños han sido agredidos físicamente. Una compañera y tres mineros han sido golpeados y los hemos llevado al hospital de Oruro”, denunció.

“Incluso a una señora le obligaron a ponerse de rodillas y esos son abusos por lo que pedimos garantías al Gobierno”, agregó en un contacto con La Razón. Rosales y Gutiérrez negaron esos extremos y dijeron que sólo controlan el ingreso “de extraños y cooperativistas” para evitar conflictos en la población.

“Sólo estamos revisando que no ingresen extraños ni cooperativistas para que no se produzca ningún conflicto en el pueblo”, insistió Rosales. Acotó que el resguardo del campamento minero es totalmente pacífico y que cuentan con el respaldo del gobierno municipal y de la Federación de Juntas Vecinales de Colquiri, que apoyan, según dijo, la nacionalización de la mina.

El dirigente Rodríguez advirtió que si el Gobierno se atreve a intervenir la población con policías y fuerzas del Ejército, “se va a de- satar un desastre porque nos vamos a defender con dinamitas y todo lo que tengamos”. En ese sentido pidió al Gobierno que no se “atreva” a cometer ese “error”.

Fernández también advirtió que los asalariados ya están cometiendo abusos al no dejarlos ingresar a su pueblo y al estar amenazando a sus familiares. “Queremos decirles que esas vigilias no nos atemorizan, nos están provocando y nos vamos a defender. Pedimos garantías y que no haya enfrentamientos”, dijo.

La mina Colquiri tiene 300.000 toneladas de estaño, carga valuada en unos US$5.000 millones por técnicos que asesoran a los trabajadores de la Comibol. La EMC produce por día entre 19 y 20 toneladas métricas finas de concentrados de estaño y zinc.

Posiciones radicales de los sectores

Asalariados: Los mineros asalariados exigen la nacionalización del 100% de la mina de Colquiri y que la explotación pase a manos de Estado.

Cooperativa: Los mineros cooperativistas exigen el respeto al Decreto Supremo 1337, que les otorga en arrendamiento el 70% de la veta Rosario, además de las vetas Rosario “D” y Rosario “N” de Colquiri.

Cerco evitó ingreso de la Policía al centro minero. Una camioneta policial que este sábado por la mañana intentó llegar hasta el cercado campamento minero de Colquiri tuvo que retroceder y escapar de las explosiones de dinamita que los trabajadores asalariados del yacimiento de zinc provocaron en señal de protesta. Su decisión es no dejar pasar a nadie.

La camioneta fue el primer vehículo oficial que intentó llegar hasta el sector de La Cumbre, ubicado a 30 minutos del poblado minero. “Si vienen más, estamos preparados”, declaró uno de los trabajadores —que no quiso identificarse— a la enviada de La Razón hasta esa zona. Los mineros asalariados ratificaron este sábado la decisión de no dejar entrar a los cooperativistas y a ningún policía hasta que el Gobierno nacionalice el 100% de la mina.

“Los principales cerros que rodean Colquiri están minados”, afirmó el trabajador y advirtió: “En cuanto veamos retornar a los cooperativistas haremos detonar más explosivos”. Otro minero dijo que en cada cerro hay cuatro bolsas de anfo (explosivo de expansión) para evitar que los cooperativistas retornen. Cooperativistas y asalariados, enfrentados por la veta Rosario, no emitieron este sábado ninguna señal para dialogar.