La Paz. Dirigentes civiles han pedido la intervención de la Procuraduría General de Bolivia para frenar la actividad minera en la zonas declaradas de riesgo en el Cerro Rico de Potosí, Patrimonio Cultural y Natural de la Unesco desde 1986 y cuyo deterioro puede provocar el desplome de la emblemática montaña.

El presidente del Comité Cívico de Potosí, Jhonny Llally, explicó  que su organización, que representa a varias instituciones civiles de la sociedad potosina, ya presentó ante la Fiscalía una demanda en 2011 por deterioro de bienes del Estado que fue desestimada.

La denuncia actual surgió a raíz de una carta fechada en diciembre de 2013 en la que el ministro boliviano de Minería, Mario Virreira, aclaraba que su departamento "no ha instruido en ningún momento la paralización de actividades" mineras en el Cerro Rico.

En la misiva, el ministro aseguraba que "está vigente la disposición que permite a las cooperativas que tienen derechos preconstituidos seguir trabajando hasta que se regularicen los contratos, una vez que se definan las zonas de riesgo del Cerro Rico de Potosí".

Según Llally, las citadas zonas de riesgo ya fueron identificadas y mantener la actividad minera continúa provocando hundimientos que pueden derivar en un "colapso" en el Cerro.

"Lamentablemente nuestros gobernantes, nuestras autoridades, ya sean judiciales, ya sean departamentales, no lo hacen porque de alguna u otra manera están implicados con los compañeros cooperativistas, su brazo social, no quieren perder ningún voto ahora que se encuentran en una campaña electoral", afirmó el dirigente.

Llally acusó al ministro de Minería de "lavarse las manos" en este asunto.

El Cerro Rico, nombrado Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad en 1986, y Mensajero de La Paz en el Mundo en 2000, es el principal atractivo turístico de Potosí y sus minas de plata, estaño y zinc son explotadas por unos 12.000 mineros cooperativistas.

Una misión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) inspeccionó el estado de la montaña en mayo de 2011 y avaló la continuidad de la explotación del yacimiento pero con "medidas adecuadas de estabilización" para frenar su deterioro.

Una de las zonas más afectadas es la cúspide cónica del cerro, que es precisamente su característica más emblemática.

Los yacimientos de plata del Cerro Rico, cuya cima está a 4.702 metros sobre el nivel del mar, han sido explotados ininterrumpidamente desde 1545 y fueron una de las principales fuentes de ingresos de España en tiempos coloniales.