La Paz. Bolivia teme que las gigantescas represas Jirau y San Antonio que Brasil construye en la Amazonia provoquen inundaciones y causen daños en la economía y salud de poblaciones indígenas bolivianas, dijo este viernes el vicecanciller Juan Carlos Aldurralde.

El funcionario dijo en un seminario que el gobierno de Bolivia no estaba plenamente satisfecho con los informes elaborados por Brasil en defensa de esas obras hidroeléctricas, que entrarán en operación entre el 2012 y el 2013, y que esperaba más aclaraciones y garantías en futuras conversaciones.

"En Bolivia estamos muy preocupados por los posibles impactos que tendrán las represas brasileñas, especialmente la de Jiraú (...), por ello es necesario trabajar conjuntamente estos temas con Brasil", dijo Aldurralde a reporteros durante el seminario en el que se presentaron varios proyectos energéticos brasileños.

Aldurralde dijo que Bolivia ha establecido que las represas Jirau y San Antonio -ambas en la cuenca del río Madeira que a su vez es un importante afluente del Amazonas- provocarán extensas inundaciones y alteraciones en el flujo de agua que incluso inviabilizarían otros proyectos hidroléctricos en territorio boliviano.

El gobierno izquierdista de Evo Morales ha anunciado recientemente que está a punto de concluir el diseño de un gran represa en Cachuela Esperanza y otra en la región de El Bala, en la cuenca amazónica boliviana, que sumarían un potencial de generación eléctrica de hasta 5.000 megavatios.

Entre los daños ambientales que ocasionarían las represas brasileñas, Aldurralde citó inundación de bosques y áreas agrícolas, disminución de especies acuáticas, impacto en la salud de la población, pérdida de vegetación y migración de poblaciones indígenas y campesinas.

Al respecto, el primer secretario de la embajada de Brasil en Bolivia, Ruy Ciarlini, dijo a Reuters que tenían "datos científicos que nos muestran que no existe ningún riesgo".

"Como gobierno estamos abiertos al diálogo con Bolivia para que se informe de esto y que quede todo muy tranquilo, porque no hay ningún porcentaje de riesgo de inundaciones en el sector boliviano", agregó.

La represas de Santo Antonio y Jirau tendrán una capacidad instalada combinada de aproximadamente unos 6.450 megavatios y son parte del programa de inversión en infraestructura de la presidente Dilma Rousseff.

Ambos proyectos son vistos como fundamentales para satisfacer la creciente demanda de energía en la mayor economía de Latinoamérica.