Venice EE.UU. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió este sábado su manejo del derrame de petróleo en el Golfo de México, mientras la compañía BP Plc dijo que espera desviar dentro de unos días buena parte del crudo que brota desde un pozo submarino dañado.

Usando robots submarinos, la gigante de energía británica BP colocó una tapa de contención sobre la boca del pozo dañado, situado 1,6 kilómetros bajo la superficie del mar.

Pero estimados iniciales sobre cuánto crudo estaba siendo capturado y desviado a salvo a la superficie representaban una fracción del petróleo que sigue fluyendo del ducto arruinado.

El desastre económico y ecológico en la costa estadounidense del Golfo de México, que comenzó el 20 de abril, es la última gran prueba para el liderazgo de Obama. El presidente afronta críticas de que el gobierno de Estados Unidos no ha hecho lo suficiente para resolver la crisis.

Durante su discurso semanal por radio e internet el sábado, Obama dijo que su gobierno implementó la mayor respuesta a un desastre medioambiental en la historia de Estados Unidos. Sostuvo que su gobierno había sido movilizado en "todos los frentes", con más de 1.900 embarcaciones y 20.000 personas ayudando a limpiar la zona.

El mandatario realizó el viernes su tercera visita a la costa estadounidense del Golfo desde la explosión de la plataforma mar adentro operada por BP.

Cautela del gobierno de EE.UU. BP, que enfrenta una investigación criminal en medio de crecientes demandas, una caída en la confianza de inversores y crecientes dudas sobre su valor crediticio, no ha dicho su suspenderá el próximo pago de dividendos a sus accionistas, como algunos políticos estadounidenses han exigido.

Durante una teleconferencia con analistas de mercados financieros, BP anunció el nombramiento del ejecutivo estadounidense Robert Dudley para guiar la "respuesta de negocios actual y de largo plazo" de la compañía al desastre.

El presidente ejecutivo, el británico Tony Hayward, quien ha enfrentado críticas por una serie de comentarios sobre el accidente, dijo que el trabajo de Dudley será el de "ayudar a manejar" el impacto del desastre sobre la reputación de BP y "restaurar la confianza en BP en Estados Unidos".

El jefe de operaciones de BP, Doug Suttles, dijo a las cadenas de televisión de Estados Unidos que la tapa de contención ubicada sobre el pozo "debería funcionar" para capturar hasta un 90 por ciento de crudo que fluye.

Indicó que tomaría unos pocos días antes de que el sistema alcance su rendimiento completo.

Tras reunirse con políticos estatales y locales, además de residentes de Luisiana, el lugar más afectado hasta el momento, Obama dijo que "es demasiado temprano para mostrarse optimistas" ante el nuevo sistema de contención de crudo.

Mostrando un inusual arranque de ira, Obama advirtió a BP que no evite pagar lo que debe a los pescadores, dueños de negocios y otros que han visto su forma de vida afectada por el peor derrame de crudo en la historia de Estados Unidos.

Obama reprendió a BP por su gran cantidad de gastos en publicidad televisiva para mejorar su imagen y un plan para pagar US$10.500 millones en dividendos trimestrales a los accionistas, mientras que la región del Golfo enfrenta un caos económico y ambiental de proporciones épicas.

"Lo que no quiero oír es, cuando están gastando esa cantidad de dinero en sus accionistas y gastando esa cantidad de dinero en publicidad en televisión, que están dando centavos a los pescadores y pequeños negocios aquí en el Golfo", dijo.

Camino al pueblo de Grand Isle, Luisiana, la caravana de Obama pasó junto a un grupo de personas frente a una casa que tenían un letrero que decía: "Ayúdennos ahora".

Acciones de BP. El precio de las acciones de BP, que ha caído bruscamente desde que la crisis comenzó, se mostro volátil en Londres y Nueva York. Standard & Poor's bajó el viernes un escalón la calificación crediticia de BP a AA-, desde AA, siguiendo el ejemplo de otras agencias calificadoras el jueves.

Pero Hayward insistió en que la compañía tiene mucho dinero para cumplir sus obligaciones, incluidos US$5.000 millones en efecto y líneas de crédito adicionales a las que podría acudir. Ya ha gasto más de US$1.000 millones en su respuesta al derrame.

La extensa pero fragmentada mancha de petróleo pareció alcanzar tierra por primera vez en el estado de Florida, ya que bolas de alquitrán y un brillo aceitoso alcanzaron la Playa Pensacola, dañando aún más la industria turística de US$60.000 millones al año en el "Estado del Sol".

El almirante de la Guardia Costera de Estados Unidos Thad Allen dijo el viernes que el nuevo sistema de contención de BP estaba capturando petróleo a una tasa inicial cercana a 1.000 barriles por día, sólo un cinco por ciento de los 19.000 barriles (3 millones de litros) al día que el gobierno estimó que salen desde el pozo.

Allen, comandante de la respuesta de Estados Unidos al derrame, dijo que espera que la tasa de captura de crudo mejore a medida que BP cierre gradualmente las ventilas del aparato de contención para atrapar una mayor parte de la descarga.

"En general, se están logrando avances", dijo Allen a periodistas, pero agregó: "Debemos tener cuidado de no exceder nuestro optimismo aquí".

Con la tapa de contención en su lugar sobre el pozo, el plan es desviar el petróleo y gas que fluyen a través de una larga manguera que los llevaría desde el fondo del océano hasta la superficie, donde serán almacenados en barcos y transportados con seguridad.

En cualquier caso, BP no espera detener completamente el flujo hasta agosto, cuando dos pozos de alivio deberían estar completos.

Tanto Obama como BP han sido mal evaluados en un sondeo de opinión pública que CBS dio a conocer el viernes y que mostró que la mayoría de los estadounidenses cree que el presidente y la firma deberían estar haciendo más para limpiar el derrame.

Once operarios murieron cuando estalló la plataforma de perforación Deepwater Horizon.

"En el aire". La frustración de la región con BP y el gobierno fue evidente este viernes en una entrega de hamburguesas y hotdogs gratuitos para los pescadores desempleados en el ayuntamiento de Lafitte, Luisiana.

"Está todo en el aire ahora", dijo Jerry Perrin, que ha capturado cangrejos y camarones por 60 años en Luisiana. "El gobierno necesita comenzar a gastar más dinero ahora", agregó.

Mientras las cadenas siguen mostrando imágenes del petróleo alcanzando las frágiles marismas y cubriendo el plumaje de aves marinas, el desastre está cobrando un costo creciente sobre la industria turística de la región.

"Se ven conchas, medusas y basura pero nunca he visto petróleo aquí. Es una locura", dijo Anthony Cross, mientras caminaba por una playa en Pensacola con sus tres hijas, sosteniendo una red de pescar de niños cubierta de alquitrán.

Grumos de una sustancia viscosa color miel comenzaron a aparecer en las playas el viernes en Gulf State Park, cerca de Mobile, Alabama, mientras los bañistas nadaban en el agua y los niños jugaban en las alguna vez transparentes aguas.

"Teníamos un poco de optimismo de que podríamos disfrutar de la playa un último día", dijo Kristin Poole, de Mobile, quien llevó a sus dos hijos y tres sobrinos a lo que esperaba fuese una última zambullida en las olas. "Mi corazón está roto", agregó.