Galliano. La petrolera británica BP estaba logrando cierto avance este lunes con sus esfuerzos por contener el flujo de petróleo que surge de un pozo dañado en el Golfo de México y amenaza con un desastre medioambiental.

Hay mucho en juego en medio del temor de una calamidad ecológica y económica frente a las costas estadounidenses del golfo. BP ha perdido ya unos US$30.000 millones de su valor de mercado, y el precio de sus acciones será vigilado de cerca esta semana.

Luego de varias semanas difíciles, ésta parece que no será mucho mejor para la compañía. Un funcionario del Departamento del Trabajo de Estados Unidos dijo al Financial Times que BP tiene un "problema sistemático de seguridad" en sus refinerías.

"Los ejecutivos de BP tienen un bonito discurso. Ellos dicen que quieren mejorar la seguridad", dijo al diario Jordan Barab, un funcionario de alto rango de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional.

"Pero eso no siempre se traduce en las refinerías. Todavía tienen un problema sistemático de seguridad", agregó.

El año pasado los reguladores estadounidenses penaron con una multa por US$87,4 millones a BP por no reparar violaciones a las normas de seguridad en su refinería de Texas City, tras explosiones que causaron muertos en 2005.

BP reportó un éxito limitado en la contención del flujo de petróleo, pero el gobierno del presidente Barack Obama restó importancia al último avance de la petrolera.

Luego de que otros intentos por contener el derrame fallaran, BP Plc consiguió insertar un tubo dentro del pozo de la filtración y capturar algo de petróleo y gas.

La operación submarina requirió robots guiados para insertar un pequeño tubo en un ducto de 53 centímetros, conocido como elevador, y desviar el petróleo hacia un buque en la superficie.

Sin embargo, no todo el petróleo está siendo canalizado.

"Este es un buen paso adelante", dijo Satish Nagarajaiah, profesor de ingeniería civil y mecánica de la Universidad Rice de Houston, aunque sostuvo que esta técnica difícilmente capturará más de 15% o 20% del recurso natural.

“No es una solución”. El Gobierno estadounidense no se mostró demasiado impresionado.

"Esta técnica no es una solución para el problema, y aún no está claro cuán exitosa será", dijeron en un comunicado conjunto la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y el secretario del Interior, Ken Salazar.

Se espera que los preparativos de una maniobra para inyectar fango en el pozo y detener de manera permanente la filtración estén completados en un plazo de 7 a 10 días.

Robots submarinos están preparando tuberías y mangueras alrededor del pozo para bombear hasta 6.300 litros de fango por minuto en el pozo.

La mayor esperanza de BP para detener el flujo de crudo en el corto plazo es un fango especial, una mezcla pesada de materiales sintéticos que los técnicos tratarán de inyectar dentro del pozo para formar una barrera que impida la fuga.

Si esa mezcla no sirve para sellar el pozo, BP tratará de introducir pelotas de golf, fragmentos de neumáticos y otros materiales a fin de taparlo, una técnica conocida como "inyección de basura".

El derrame comenzó después de la explosión de la plataforma de perforación Deepwater Horizon el 20 de abril, que dejó 11 trabajadores muertos. La situación amenaza con eclipsar el derrame del Exxon Valdez frente a Alaska en 1989 como el peor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos.

En el programa de la cadena CBS "60 Minutes", el sobreviviente de la plataforma Mike Williams describió algunos incidentes perturbadores que ocurrieron antes del accidente, incluido el descubrimiento por parte de un colega de pedazos de goma en el fluido de perforación.

"Él pensó que era importante (...) Recuerdo que se le preguntó a un supervisor si esto era inusual. Y él dijo, 'Oh, no es tan importante'. Y yo pensé '¿Cómo puede no ser importante? Hay pedazos de nuestro sellado que han desaparecido'", declaró Williams.

También dijo que BP estuvo presionando para acelerar las obras de perforación.

Las autoridades han subrayado que hasta el momento el derrame ha tenido un impacto mínimo en la costa y en la fauna, pero hay temores de que la mancha de petróleo llegará a frágiles pantanos habitados por camarones, ostras, langostas, peces y aves salvajes.