Venice. BP Plc enfrenta este jueves una jornada crucial en su lucha contra un derrame de petróleo en el Golfo de México, cuando se evaluará si su nuevo intento por sellar una fuga en un pozo submarino es un éxito o un nuevo fracaso.

Más allá de lo que ocurra con la operación "top kill", el derrame se está convirtiendo en el peor accidente de este tipo en la historia estadounidense, obligando a Washington a ajustar rápidamente la regulación de la industria petrolera con el anuncio previsto el jueves de nuevas reglas de seguridad.

El presidente Barack Obama posiblemente extenderá una prohibición a los nuevos permisos de perforación submarina, dijo una fuente de Gobierno, luego de que recibió un reporte del Departamento del Interior sobre el derrame y la mortal explosión en la plataforma Deepwater Horizon de BP.

El senador por Alaska Mark Begich dijo que el Departamento del Interior le informó que el Gobierno también anunciará que la consideración de solicitudes de perforación exploratoria en el Ártico será suspendida hasta 2011.

"Con los riesgos incrementados, los costos incrementados, tienes una noción de hacia dónde vamos", dijo Obama en un viaje a California este miércoles. "No vamos a ser capaces de sostener esta clase de uso de combustible fósil", agregó.

Obama, que ha descrito la crisis en el golfo como "desgarradora", esbozará su respuesta al derrame a las 12.45 hora local (1645 hora GMT) en una rueda de prensa desde la Casa Blanca.

Mientras una de las peores catástrofes ambientales en su país ocurre bajo su mandato, Obama se encuentra bajo intensa presión de legisladores y residentes de la costa inundada de crudo para que asuma la dirección de la respuesta al desastre si falla el plan de BP.

El derrame ha puesto en riesgo un ecosistema único -que ya había sido golpeado por el huracán Katrina-, una lucrativa industria de extracción de mariscos actualmente paralizada y la credibilidad del manejo de crisis de un presidente en su primer período.

Mientras BP vigilaba la operación "top kill", el New York Times reportó que la compañía trató de ahorrar dinero arriesgándose con el tipo de cemento que usó para un revestimiento del pozo.

El diario, que citó un documento de BP que recibió de un investigador en el Congreso, dijo que los gases se filtraban a través del revestimiento horas antes de la explosión.

Las acciones de BP subían 2,87% en la sesión de este jueves en Londres.

La petrolera monitorizaba la operación "top kill" durante la noche y dijo que hasta el momento "no hay hechos significativos que reportar".

Si el plan funciona, se lo considerará un milagro porque nunca se ha intentando algo semejante a profundidades como las del pozo dañado.

"Le rezo a Dios porque funcione", dijo Troy Wetzel, de 45 años, dueño de una embarcación de arriendo para pesca deportiva en Venice, una meca pesquera en el sur de Luisiana que ha sufrido con fuerza el impacto del derrame.

Las técnica "top kill" utilizan robots submarinos para ayudar a inyectar líquidos pesados conocidos como lodo de perforación, y posteriormente cemento, en el pozo ubicado en el lecho marino a 1,6 kilómetros de profundidad.

En una señal de que BP y el Gobierno se están alineando luego de semanas de tensión entre ambas partes, el presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, y el secretario estadounidense de Energía, Steven Chu, monitorizaban juntos las operaciones desde Houston.

Hayward dijo este miércoles a última hora que la operación avanzaba según lo planeado en las primeras horas y que necesitaba 24 horas para saber si había funcionado.

La compañía ha perdido casi una cuarta parte de su valor de mercado desde la explosión de la plataforma el 20 de abril, y los inversores podrían comprar papeles de BP si el pozo es sellado en este intento tras una serie de fracasos.

Si el procedimiento falla BP tiene otros métodos para implementar, y el siguiente podría ser ubicar un aparato de contención sobre el averiado mecanismo que previene explosiones, una estructura que se encuentra en el extremo superior del pozo en el fondo oceánico, dijo Suttles.

BP también está perforando pozos de alivio que deberían detener el flujo del pozo principal, pero éste plan tardaría semanas en concretarse.

La compañía con sede en Londres estima que el petróleo ha estado manando desde el pozo a un ritmo de 5.000 barriles (795.000 litros) al día, aunque algunos científicos creen que el volumen podría ser mucho mayor.

Error de interpretación. En tanto, funcionarios de BP afirmaron que trabajadores de la plataforma Deepwater Horizon malinterpretaron una prueba clave que indicaba que había un problema grave en la operación horas antes de la explosión que llevó a un enorme derrame de crudo en el Golfo de México.

Una prueba de presión negativa realizada en el día de la explosión mostró que la presión en el ducto de perforación alcanzaba las 1.400 libras por pulgada cuadrada, dijeron funcionarios de BP que ayudan a completar la investigación interna de la compañía sobre el accidente.

Durante este mismo período, los datos de la línea para matar el pozo de la plataforma mostraban básicamente que no había presión. Los trabajadores parecen haber interpretado que los resultados indicaban que la prueba de presión tuvo éxito y que no podían ingresar hidrocarburos en el pozo, dijeron funcionarios.

Algunos de estos investigadores declinaron ser identificados debido a la naturaleza delicada del accidente.

"Nosotros creemos que aquí es donde se cometió un error", dijo un funcionario a Reuters en una rueda de prensa. "Al revisar la información parece que las pruebas negativas de hecho fallaron", agregó.

"La prueba de integridad que fue realizada no fue comprendida por la gente en la plataforma. Ellos creyeron que habían logrado la aislación de la reserva, cuando de hecho no había sido lograda", dijo Mark Bly, jefe de seguridad y operaciones del grupo BP.

BP informó a periodistas sobre los detalles de su investigación hasta el momento, luego de dar a conocer este reporte inicial a legisladores anteriormente en la semana.

Los funcionarios dijeron que la presión debió medir lo mismo tanto en el ducto de perforación como en la línea de cierre del pozo.

Los funcionarios se rehusaron a identificar al responsable de la decisión de seguir adelante con la finalización del pozo. La plataforma era propiedad y era operada por Transocean, pero era arrendada por BP.

Eventualmente los trabajadores reconocieron que había un problema con la plataforma y cerraron la bomba, pero no fue suficiente como para evitar la explosión.

Tanto BP como Transocean han presionado para culpar a la otra firma por el accidente. El mecánico jefe de la plataforma dijo este miércoles a investigadores federales que hubo una "pelea" entre personal de BP y Transocean sobre si el seguir adelante con el procedimiento que pudo ser un error fundamental puso ser el error que llevó a la explosión.

Además de malinterpretar la prueba, los investigadores dijeron que el echar cemento en el poso habría fallado en algún momento y no habría tapado completamente la fuga. Algunos cementeros en la plataforma fueron completados por Halliburton. Halliburton ha defendido su labor diciendo que sus procedimientos de cementación eran normados por BP.