Miami. El flujo de petróleo y gas del pozo averiado en el golfo de México ha cesado al inyectarle cemento, aunque el reto será ver si eso se puede mantener, dijo el viernes el militar estadounidense que dirige las operaciones.

El almirante Thad Allen dijo en el programa de la cadena ABC "Good Morning America" que las próximas 12-18 horas serán "muy críticas" en las tareas para frenar el chorro que ha enviado el equivalente a miles de barriles de petróleo a un ecosistema muy frágil.

El consejero delegado de BP, Tony Hayward, dijo en el mismo programa que los esfuerzos para taponar el pozo "están yendo muy bien, según el plan". "Tenemos algunos indicios de cierre parcial, lo que es una buena noticia", dijo a CNN. "Probablemente pasen 48 horas hasta que tengamos una visión concluyente", agregó.

Asimismo, explicó que los ingenieros de la petrolera británica han inyectado materiales de bloqueo más pesados en el pozo, como trozos de caucho, y que también aplicarían más "lodo" de perforación como parte del procedimiento "top kill" que se está intentando. "Probablemente pasen 48 horas hasta que tengamos una visión concluyente", agregó Hayward.

BP dijo también el viernes que el coste del desastre de momento ascendía a US$930 millones, un alza desde los US$760 millones estimados el lunes. El coste seguramente se multiplicará cuando comience la limpieza del derrame, que ahora ha superado al desastre de Exxon Valdez en las costas de Alaska en 1989.

"Esto claramente es una catástrofe ambiental", dijo Hayward, en contraste con un comentario que había hecho anteriormente, en el que él había predicho que el impacto ecológico del derrame sería pequeño.