Londres. Tras situarse al borde del colapso por el desastre medioambiental del Golfo de México en 2010 y después de tres años de derrumbe en los precios del petróleo, el presidente ejecutivo de BP, Bob Dudley, apenas se ha relajado.

"No parece que estemos en una época serena para una compañía energética", dijo Dudley a Reuters en una entrevista. Actualmente, BP se encuentra más fuerte que cualquier momento posterior al accidente de la plataforma Deepwater Horizon en 2010.

Con los precios del petróleo en su cota más alta desde finales de 2014 y las acciones de BP de vuelta a niveles no vistos en más de 8 años, la petrolera británica está otra vez en posición de contemplar un incremento del dividendo y las adquisiciones, dijo Dudley.

Sentado en su despacho en la sede londinense de BP en St James Square, Dudley, de 62 años, dijo que tiene intención de seguir liderando la compañía hasta 2020 y conducirla a través de una fase de expansión y nuevas incertidumbres después de llevar la batuta durante ocho tumultuosos años.

El sector de petróleo y gas quiere conservar su relevancia en un momento en que las economías luchan contra el cambio climático reduciendo su dependencia de los combustibles fósiles, que son uno de los principales focos de emisiones de gases de efecto invernadero.

Para BP, se trata de una carrera de dos velocidades.

La empresa está centrada en incrementar la producción y los flujos de caja al tiempo que va reduciendo su enorme deuda, tras lo cual estudiará mejorar la retribución al accionista, dijo Dudley.

La centenaria empresa está experimentando el crecimiento más rápido de su historia reciente con nuevos yacimientos de petróleo y gas que van desde Egipto y Omán hasta el Golfo de México en Estados Unidos, subiéndose a la ola de unos precios del petróleo más altos después del desplome de 2014.

Gradualmente, sigue pagando los más de US$65.000 millones en multas y costos de limpieza por el accidente de la plataforma Deepwater Horizon en el que murieron 10 de sus empleados.

Sobre el peligro de quiebra de la empresa en ese delicado momento de sus 110 años de historia, Dudley dijo: "El peor momento fue cuando oí que nuestra deuda no era negociable en el verano de 2010 (...) Para mí fue un momento en que lo impensable era posible".

Dudley dice que ya no ve a BP como un objetivo de adquisición después de años de rumores sobre su posible compra.

La empresa está centrada en incrementar la producción y los flujos de caja al tiempo que va reduciendo su enorme deuda, tras lo cual estudiará mejorar la retribución al accionista, dijo Dudley, aunque matizando que "aún no estamos en ese punto". Pero también hay desafíos a largo plazo.

Los inversores presionan cada vez más a las compañías de energía para que encuentren formas de adaptarse a la transición energética, y Dudley busca un equilibrio entre reducir la gran huella de carbono que tiene BP y el mantenimiento de los ingresos.

"Este es el gran desafío dual al que se enfrentan la industria y BP: cómo suministrar la energía mundial en múltiples frentes de crecimiento de la población y hacerlo con menos emisiones", dijo Dudley, que fue nombrado jefe de BP meses después del derrame del Golfo de México en abril de 2010.