Río de Janeiro. El 29,3% de las principales carreteras brasileñas son malas o muy malas, según un estudio de la Confederación Nacional del Transporte (CNT) divulgado este miércoles en el que se evaluaron 95.707 kilómetros de carreteras, incluyendo toda la red federal (65.273 kilómetros), y las vías regionales más importantes (30.434 kilómetros).

Del total analizado, 19.412 kilómetros (el 20,3%) fueron considerados en mal estado, y otros 8.651 kilómetros (el 9%) en condiciones pésimas.

Solamente 9.454 kilómetros de carreteras (9,9%) fueron calificados como excelentes, mientras que 26.200 kilómetros (27,4%) recibieron una nota "buena" y otros 31.990 (33,4%) se consideraron regular.

Según la CNT, el mejor tramo de carretera en Brasil es el que enlaza las ciudades de Sao Paulo y de Limeira (sureste del país), administrado por empresas privadas, mientras que el peor es el que conecta a Goiás y Río Verde Iporá, bajo custodia del Gobierno regional de Goiás.

Para la evaluación, se tuvieron en cuenta la condición del pavimento, de la señalización y de la geometría o tamaño de las carreteras, que fue el problema más detectado.

Así, de los 95.707 kilómetros analizados, 45.391 (el 47,4%) fueron considerados pésimos o malos por su geometría, mientras que fueron calificados como excelentes y buenos 21.594 kilómetros.

"La baja inversión en la infraestructura del transporte en Brasil afecta al rendimiento de la economía, lo que dificulta el flujo de producción y aumenta su coste". CNT.

En cuanto al pavimento, el 54,1% de las carreteras fueron clasificadas como excelentes o buenas, y otro 12,5% como malas o muy malas. En cuanto a la señalización, el 33,8% fueron evaluados como buenas o excelentes, y el 35,7% como malas o muy malas.

Un total de 15.392 kilómetros de autopistas o carreteras son de concesión privada, de los que el 86,7% (13.347 kilómetros) son consideradas como excelentes o buenas. En las carreteras de administración pública, apenas el 27,8% de las carreteras (22.307 kilómetros) recibió la misma nota.

La CNT apuntó que en los últimos diez años aumentaron las inversiones federales en infraestructuras de transporte.

En 2011, el país destinó el 0,36% del Producto Interior Bruto (PIB) al sector, aunque se considera que la cifra es baja y que se necesitarían 190 billones de reales (US$95.000 millones) para arreglar la red de carreteras brasileñas y los problemas que presenta.

"La baja inversión en la infraestructura del transporte en Brasil afecta al rendimiento de la economía, lo que dificulta el flujo de producción y aumenta su coste. Mantener este escenario alejará cada vez más el país de sus competidores internacionales, postergando el crecimiento y el desarrollo económico", dice el documento difundido por la CNT.