El Gobierno de Brasil derogó una ley de 1984 que protegía una vasta reserva nacional para abrir el área a la explotación comercial de minerales, de acuerdo a una publicación oficial del miércoles.

El área, que se extiende por los norteños estados de Amapá y Pará, contendría grandes depósitos de oro, hierro, manganeso y otros minerales.

La abolición de Renca no pone fin a otras protecciones a la vegetación nativa, áreas de conservación de la naturaleza y tierras indígenas en la zona, destaca el decreto.

Un decreto del presidente Michel Temer disolvió el área protegida, conocida como la Reserva Nacional de Cobre y Asociados (Renca) que cubría unas 4,6 millones de hectáreas.

Temer ha estado tratando de estimular la actividad económica del país, que se recupera de su peor recesión en más de un siglo.

La iniciativa era barajada desde comienzos de año como parte de las medidas que impulsa el Gobierno conservador de Temer para intentar reanimar la maltrecha economía del gigante brasileño. Se estima que la reserva tiene yacimientos de cobre y oro, entre otros metales. No es la única puerta abierta hoy a la iniciativa privada, ya que el gobierno puso también a disposición del sector empresarial 57 activos entre empresas públicas, terminales aeroportuarias, líneas eléctricas y autopistas con los que espera recaudar cerca de US$14.000 millones y reducir el abultado agujero en las cuentas públicas del país.

La abolición de Renca no pone fin a otras protecciones a la vegetación nativa, áreas de conservación de la naturaleza y tierras indígenas en la zona, destaca el decreto.

Más de dos terceras partes del área de Renca en el estado de Amapá están sujetas a controles de conservación o protección para zonas indígenas que limitarían la explotación minera, lo que deja solamente un 31% abierta a la exploración e investigación, de acuerdo a un reporte gubernamental de 2010.

Protestas ecologistas. Organizaciones ecologistas como WWF criticaron la medida  de liberalizar la explotación de la reserva natural como una amenaza potencial para áreas naturales protegidas ubicadas en esa región, así como para la población local. "Habrá un empeoramiento de conflictos agrícolas y amenazas a los pueblos indígenas y las poblaciones tradicionales", vaticinó el director de WWF en Brasil, Maurício Voivodic, en un comunicado emitido por el grupo ecologista.

"Lo que nos sorprende es la falta de diálogo y de transparencia del Gobierno que, por medio de un decreto, abre para la minería un área que coloca en riesgo a los pueblos indígenas y a las unidades de conservación de potencial ecológico relevante, en el corazón de la Amazonía", lo secundó el coordinador de Políticas Públicas de WWFF, Michel de Souza Santos.

* Con información de Reuters y DW.