Brasilia. El Gobierno de Brasil reveló el martes fuertes cambios a su código de minería, aumentando las regalías en un nuevo intento de reducir su déficit presupuestario en medio de una frágil recuperación tras sufrir la peor recesión de la que tiene registro el país.

Las regalías del mineral de hierro subirán hasta 4%, dependiendo de los precios de mercado, desde el actual 2%, según el sitio web del Ministerio de Minería. Las nuevas reglas, que entrarán en vigencia en noviembre si son aprobadas por el Congreso, incluyen la creación de la Agencia Nacional de Minería para supervisar la industria.

La lenta recuperación económica del país ha pesado sobre los ingresos fiscales, obligando al Gobierno a buscar nuevas fuentes de financiamiento. La semana pasada dijo que aumentaría los impuestos a los combustibles e incrementó en 5.900 millones de reales (US$1.900 millones) el congelamiento del gasto público.

"Brasil estaba retrasado en las regalías que cobraba", dijo el ministro de Minería, Fernando Coelho Filho, en un evento donde se dieron a conocer las nuevas normas, que también incluyen planes para reducir los tiempos de espera para las licencias mineras.

"Estas medidas serán fundamentales para acelerar la velocidad de crecimiento de la economía brasileña", agregó.

La lenta recuperación económica del país ha pesado sobre los ingresos fiscales, obligando al Gobierno a buscar nuevas fuentes de financiamiento. La semana pasada dijo que aumentaría los impuestos a los combustibles e incrementó en 5.900 millones de reales (US$1.900 millones) el congelamiento del gasto público.

Los cambios anunciados el martes fueron establecidos mediante un decreto temporal que requerirá la aprobación del Congreso dentro de 90 días, iniciando reformas a las regulaciones mineras que datan de 1960.

Las normas también suben las regalías del oro a 2% desde el 1%, mientras que para el diamante pasan del 2 al 3%.

Las medidas también aumentan las multas para los daños medioambientales hasta un techo de 30 millones de reales (US$9,47 millones) y exigen expresamente que las compañías limpien las áreas degradadas.