Brasilia. Brasil planea formar consorcios públicos-privados para renovar tres de los principales aeropuertos del país como parte de un esfuerzo más amplio para acelerar los preparativos para el Mundial de fútbol 2014, dijo este martes el gobierno.

Brasil se ha empeñado en disipar los temores de que el país no estaría completamente listo para ser sede del evento futbolístico o para los Juegos Olímpicos que Río de Janeiro albergará dos años después.

Incluso en el gobierno han advertido que los aeropuertos de Brasil, que ya presentan problemas por un aumento en el número de pasajeros domésticos en los últimos años, no podrá ser capaz de hacer frente a los cerca de un millón de visitantes que se espera lleguen al país para el Mundial.

La modernización de estadios y otras preparaciones también se retrasó debido en parte a la excesiva burocracia y batallas legales.

En abril, el gobierno izquidista realizó un giro ideológico al anunciar que otorgaría concesiones a empresas privadas para construir y operar las cinco terminales de pasajeros más importantes, lo que puso fin a un monopolio estatal en la gestión de los aeropuertos.

"El gobierno ha concluido, tras reunirse con los gobernadores (estatales), que será necesario acelerar los preparativos para la Copa del Mundo de 2014", dijo el ministro de Deportes, Orlando Silva, en una conferencia de prensa.

Aeropuertos involucrados. La propuesta de las asociaciones público-privadas permitirá construir y operar nuevas terminales en los aeropuertos de Viracopos y Guarulhos, en el estado de Sao Paulo, y también en la capital, Brasilia, dijo la oficina de la presidencia a través de Twitter.

La autoridad aeroportuaria brasileña, Infraero, tendrá una participación de hasta un 49%, mientras que las empresas privadas deberán hacerse cargo de la parte restante, dijo la presidencia.

Las condiciones para el proceso de licitación deben estar listas en diciembre, dijo el Ministerio de Aviación Civil en un comunicado.

En abril, el gobierno izquidista realizó un giro ideológico al anunciar que otorgaría concesiones a empresas privadas para construir y operar las cinco terminales de pasajeros más importantes, lo que puso fin a un monopolio estatal en la gestión de los aeropuertos.

El anuncio del martes parecía encontrar un nuevo término medio en los esfuerzos del gobierno por conciliar sus intereses con su necesidad de inversión de capital privado.

Pero la propuesta puede suscitar dudas entre los empresarios, que han expresado su preocupación acerca de cómo trabajar con Infraero, considerado por muchos como ineficiente y propensa a la interferencia política.