Brasil cuenta con la tecnología para producir plástico a partir de residuos vegetales como el bagazo de caña de azúcar, pero necesita de inversión privada para poder hacerlo a escala comercial, informó este viernes el portal especializado "Jornal da Ciencia".

El país ya produce plástico "verde" y biodegradable a escala industrial a partir del etanol y del residuo de la caña de azúcar, y la posibilidad de hacerlo a partir de residuos vegetales puede multiplicar significativamente la producción, dijo el estatal Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IPT, por siglas en portugués) de Sao Paulo citado por el portal.

Esa posibilidad depende de que las empresas privadas se interesen en la tecnología e inviertan en un proyecto para la producción a gran escala del plástico de bagazo de caña de azúcar, un residuo abundante en el país que es el mayor productor y exportador mundial de azúcar, agregó el instituto.

Hasta ahora ninguna empresa ha querido asumir el riesgo de invertir en un proyecto para aplicar esa tecnología a escala industrial, explicó la investigadora Filomena Rodrigues, responsable por el Laboratorio de Biotecnología Industrial del Núcleo de Bionanomanufactura del IPT.

"La investigación depende de inversiones para la producción a escalas económicamente viables", consideró Rodrigues.

La especialista recordó que las investigaciones para aprovechar el bagazo de la caña de azúcar como materia prima para resinas fueron iniciadas sin el auxilio del sector privado, al contrario de lo que ocurrió con los proyectos para producir plástico a partir de etanol y de azúcar,que contaron con el interés de empresas petroquímicas.

La especialista indicó que la demanda por el plástico "verde" aún es reducida debido al elevado costo del producto sustentable y a que la única ventaja es su atractivo ecológico, ya que, además de ser de fuente renovable, se descompone en el ambiente en tan sólo seis meses frente a los 200 años que puede durar el derivado del petróleo.

"El plástico petroquímico es mucho más barato: entre tres o cuatro veces menor que el biodegradable", admitió.

El uso de bagazo de caña de azúcar puede ayudar a reducir el costo debido a que la materia prima es un residuo de menor valor comercial.

Rodrigues añadió que otra ventaja para las empresas que asuman el riesgo son los subsidios previstos por el gobierno para este tipo de proyectos.

La patente para fabricar resinas biodegradables mediante el procesamiento del bagazo de la caña fue depositada en 2005 por el IPT del estado de Sao Paulo ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI).

La tecnología prevé la transformación del bagazo de caña en azúcar y el uso de bacterias para convertir el azúcar en resinas.

Los investigadores del IPT también realizan estudios para intentar aprovechar otros residuos, como los que quedan del procesamiento de la soja y del ricino, para la producción del plástico verde.