El Gobierno brasileño pretende discutir con su par argentino la reciente imposición de una declaración jurada de importación como requisito para los importadores en ese país, informó el ministro de Industria y Comercio brasileño, Fernando Pimentel, según destaca un despacho de AFP, fechado en Brasilia ayer.

“La adopción del mecanismo de declaración de intención de importación –que entró en vigor en febrero– creó una dificultad adicional al proceso de exportación a Argentina. Hemos recibido muchas quejas, muchos reclamos de empresas brasileñas”, dijo Pimentel en una rueda de prensa con corresponsales ayer en Brasil.

“Conversaremos con las autoridades argentinas para ver lo que es posible hacer”, anunció Pimentel, al indicar que el contacto podría ser en la reunión bilateral periódica de altos secretarios ministeriales prevista próximamente en Buenos Aires.

Pimentel no descartó igualmente un encuentro ministerial. “Me parece que Argentina en este momento está con dificultades, deberíamos maduramente trabajar juntos, Brasil y Argentina, para ver cuál es el camino para ayudar a resolver esos problemas sin perjudicar la relación comercial que es muy buena”, agregó.

FIESP denuncia. La Federación de Industrias de São Paulo (FIESP), de las más fuertes del país, denunció el jueves último que las exportaciones brasileñas a Argentina cayeron 17% en febrero (sin tener en cuenta una venta extraordinaria de energía), cuando Argentina comenzó a exigir a los importadores una declaración antes de autorizar el ingreso de productos.

La industria brasileña considera que esas declaraciones y las llamadas licencias no automáticas –de productos sometidos a autorizaciones que demorarían hasta 60 días– son barreras que obstaculizan el comercio, que ya se tradujeron en US$187 millones en productos retenidos para los industriales brasileños.

“Los argentinos son nuestros vecinos e importantes socios comerciales, pero no podemos aceptar que la industria brasileña resulte perjudicada por medidas unilaterales” , aseveró a su vez el jefe de los industriales de São Paulo, Paulo Skaf.