Río de Janeiro. Brasil debe gastar US$500.000 millones en proyectos de infraestructura los próximos cinco años, dijo el martes Arthur Simonson, titular de financiamiento de proyectos de Standard & Poors para las Américas.

Durante una teleconferencia, Simonson dijo que existen oportunidades de financiamiento de proyecto en todo Brasil, especialmente debido a que el país será el anfitrión de la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016.

Sin embargo, dijo que el gobierno cuenta con una limitada capacidad de gasto y que se necesitan asociaciones entre los sectores público y privado para crear nueva infraestructura incluyendo generación de electricidad, transporte, petróleo y gas, vías concesionadas, aeropuertos y estadios deportivos.

"Los niveles de deuda estatal de Brasil han caído pero continúan altos y existe poco espacio para deuda nueva", añadió Sebastián Briozzo, analista de crédito de S&P.

Milena Zaniboni, jefa de análisis de financiamiento corporativo y de infraestructura de S&P para Brasil, dijo que el sector privado local puede participar en este mercado porque es financieramente saludable y eficiente y se beneficia de un sólido sistema financiero, que terminó 2009 sin reducción en el crédito.

Los bancos brasileños están financiando infraestructura en forma directa o por medio del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, BNDES, explicó la analista.

BNDES entregó más de 100.000 millones de reales (US$55.700 millones) en financiamiento en 2009.